11 de noviembre 2022 - 00:00

Dólar: malabares y parches para no devaluar

Malabares y parches para no devaluar. Presupuestos con 100% de inflación. Más cepo. El secreto del ajuste, por el otro Vasco. Seminarios atractivos. ¿Vuelven los fondos distressed en '23?

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Mientras el ministro Massa y su Cirque do soleil hace todo los malabares posibles para evitar devaluar, el otro malabarista, Miguel Pesce, en el BCRA, no deja de perder reservas. Así, el tedioso tema diario es contarle las costillas a Pesce para ver hasta cuándo aguantará. El cálculo privado apunta a u$s250 millones semanales. Si vende por encima de esto habrá mucho ruido.

En materia inflacionaria, el próximo martes se conocerá el IPC de octubre pero ya un gestor manejaba el dato de la consultora Ferreres y Asociados que octubre le da un 6,4%, por debajo de la inflación de CABA que dio 7%.

Es temporada de elaboración de presupuestos y no hay nadie que proyecte un 60% de inflación para el próximo año, sobre todo las subsidiarias de multinacionales que a sus matrices informan 95% a 100% bien por encima de lo que le indican las Direcciones.

Sigue latente la inquietud sobre las necesidades de financiamiento del último tramo del año y el rollover de la deuda en pesos. En las conversaciones mesadineristas sobrevuela una tensa calma cambiaria, hay mucha expectativa sobre futuras turbulencias.

Nadie descarta algún nuevo salto del dólar y de la brecha. Sobre todo si se intensifica el ánimo por dolarizarse bajo el super cepo. Al respecto, se anticipan más medidas restrictivas. Nadie entiende cómo sobrevive el cupo de los 200.

Quizás quien mejor resumió el momentum fue el mediterráneo Jorge Vasconcelos en su editorial “El secreto del ajuste: que la cuenta la paguen los privados”, comentaban en un Zoom financiero. Allí describe cómo el gobierno está tratando de imponer que un grupo importante de empresas congele el precio de 1.400 productos durante 120 días y que, en paralelo, para el resto de bienes que conforman la canasta de oferta de esas firmas, las remarcaciones corran a un ritmo del 4% mensual.

Todo ello, dice, en un contexto en el que el tipo de cambio, los salarios y las tarifas se están indexado en un andarivel superior al 6% mensual, la inconsistencia del plan es llamativa. Además desliga de toda la responsabilidad a La Niña de las tribulaciones del sector externo argentino: la proporción de las cosechas argentinas en términos de las de Brasil se está achicando de un 59% en 2018/19 a un 42,5% en el presente, según los volúmenes esperados para 2022/23.

Es un fenómeno tendencial, no atribuible a la meteorología. También castiga a gobiernos anteriores que llegaron a justificar elevadas retenciones y trabas para las exportaciones de determinados productos como parte de un “modelo de industrialización”, sin embargo, la participación de los productos “made in Argentina” en las importaciones totales de los países vecinos se ha reducido a menos de la mitad en los últimos 25 años.

Por último sentenció que las emisiones de deuda interna del Tesoro llegaron a 7,3 puntos del PIB en 2020, pasaron a 8,2% en 2021, se estiman en 9,9% en 2022 y se proyectan a 10,5% en 2023. Esta dinámica no es gratuita para el sector privado. Parece haber una “tendencia secular” de contracción del crédito a empresas y familias, como contrapartida de políticas que promueven el desvío del financiamiento bancario a favor del sector público. En los últimos cuatro años, la merma del crédito al sector privado supera el 40%, medida en pesos constantes.

Dos conocidos economistas intercambiaban figuritas sobre próximos eventos. Uno de ellos le recomendó el del próximo 17 en la UCA donde la diputada Marcela Campagnoli y el embajador-economista Facundo Vila debatirán las implicancias legales, económicas e internacionales de las retenciones a las exportaciones.

A cambio su colega le recomendó el de UCEMA sobre los efectos sobre la renta y el trabajo de los cambios en el impuesto sobre la renta de las personas físicas en América Latina: evidencia de una nueva medida de shocks fiscales, a cargo del economista del Banco Mundial, Guillermo Vuletín.

En otro orden de cosas, uno de ellos comentó que un colega con vínculos en Wall Street le había dicho que, según como vengan los números electorales 2023, podía haber un flujo de fondos del exterior el año que viene que podría bajar al CCL. Pero serían solo fondos distressed, que algunos llaman buitres.

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