26 de junio 2008 - 00:00

Bicicleta y plata dulce, derivados de la nueva <br>política con el dólar

• Cómo ganar 15% con la divisa norteamericana gracias al BCRA.

• Empieza ahora a ser más barato viajar al Caribe que a Bariloche.

• El país ya empeñó 5.500 millones de dólares: vendió 2.500 desde el inicio de la crisis del campo y colocó a futuro 3.000.

• Nadie entiende un misterio oficial: ¿por qué el gobierno compraba hace un mes dólares a 3,15 y ahora los vende a 3,04?

• Música para los oídos de la UIA que ya pide devaluación.

Exportadores y empresas en general están aprovechando un virtual seguro de cambio que hoy ofrece el Banco Central para realizar importantes ganancias en el sistema financiero. La operatoria de moda, que se generalizó en las últimas dos semanas, permite obtener un rendimiento anualizado que se acerca a 15% en dólares, cuando la tasa de un bono del Tesoro norteamericano apenas paga 2% anual para un plazo similar.

El esquema consta de tres pasos casi simultáneos: venta de dólares, colocación de los pesos obtenidos a plazo fijo y compra de contrato de dólar a futuro, tanto en el MAE como en el ROFEX, los dos ámbitos de negociación de estos instrumentos.

Por una colocación a seis meses, un gran inversor (más de un millón de pesos) puede obtener sin mayores inconvenientes una tasa de 18% anual, que puede ser mayor en bancos de segunda línea. A fin de año recuperará los pesos y recuperará las divisas que tenía al principio a un valor de $ 3,12, que es el nivel del contrato futuro a fin de diciembre.

Visto de otra manera, el inversor ganará 9% directo en seis meses en pesos, pero perderá una parte de esta ganancia al comprar divisas más caras. En concreto, la cotización de la divisa a fin de año está 3% más caro que el valor de cierre de ayer, por lo que la ganancia final se ubica entre 6% y 7% en dólares, lo que en términos anualizados implica una rentabilidad cercana a 14%.

Los inversores minoristas, en cambio, están más limitados para aprovechar este virtual seguro de cambio. Si bien tienen la posibilidad de realizar un plazo fijo a tasas mucho más elevadas que hace un par de meses (no menos de 15% anual si deposita a más de tres meses), no tiene herramientas para asegurarse el dólar a través de un contrato a futuro, ya que esta operatoria es exclusivamente mayorista. En este caso, el peligro es que la divisa se escape y, por lo tanto, la ganancia que otorga la colocación en pesos termina licuada.

Con la caída del dólar, la suba de tasas y el abaratamiento de los contratos a futuro, el Central consiguió los primeros resultados: los plazos fijos subieron más de $ 1.500 millones en las últimas dos semanas y casi todo se debe a la apuesta de inversores mayoristas. Las tasas, como consecuencia, ya cayeron 1,5 punto porcentual desde el pico alcanzado hace diez días. También está la posibilidad de pedirle prestado los dólares al Banco Central, vía entrega de títulos públicos. Las cerealeras y otras multinacionales optan por pedir préstamos baratos en divisas a sus casas matrices para aprovechar estos diferenciales, en lo que sería un típico regreso del denominado «capital golondrina».

El minorista, en cambio, prefiere seguir comprando divisas, ante la percepción de que el precio se encuentra artificialmente bajo.

Ya se escucharon las primeras voces que salieron a alertar sobre este seguro de cambio que permite un excelente negocio de renta. José Ignacio de Mendiguren, vicepresidente de la UIA, no dudó ayer en alertar sobre la vuelta de la « bicicleta financiera». Quien fuera uno de los grandes impulsores de la devaluación de 2002 aprovechó para sugerir la necesidad de un tipo de cambio más alto para no afectar más a la industria.

Claro que para que un determinadogrupo de inversores pueda asegurarse una ganancia, alguien debe estar arriesgando. Y ese alguien es el Banco Central. La entidad que preside Martín Redrado tiene millonarias posiciones abiertas en dólar futuro. Se estima que arrancando en el contrato de fin de junio y llegando hasta mediados de 2009, la cifra ya ronda los u$s 3.000 millones.

La apuesta de la entidad es que la divisa no superará los valores establecidos en los contratos. Si el dólar no pasa los $ 3,12 a fin de año, el BCRA habrá ganando plata. Si supera este valor, tendrá que pagar la diferencia al inversor. Desde que comenzó a participar en los mercados de futuros, la autoridad monetaria nunca perdió.

«Es cierto que arriesgamos y que de alguna manera estamos garantizando buena rentabilidad a los inversores, pero nos parece un costo mucho más bajo que seguir vendiendo reservas para tranquilizar al mercado», aseguran funcionarios del BCRA.

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