El volumen realizado se volvió a quedar con el mejor lugar de la marquesina bursátil, sirviendo tanto para hacer barrido de pista -asimilando toda orden vendedora-, como para fijar un escalón más arriba en el índice Merval.
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Después de reconocer un mínimo de 1.523 puntos, momento donde surgieron las órdenes tomadoras a llevarse cantidad, se fue el indicador hacia los 1.541 puntos: concluyendo en posición más módica, con 1.535 puntos al cierre. Esto dio por saldo porcentual 0,84%, dejando nuevamente la sensación de un reacomodamiento alcista que desiste de los saltos importantes, verticales, para imponer un camino más gradual y pasible de ser más cuidadoso. En la víspera, hubo cierto embate de oferta para derribar el máximo en precios, aunque dejando una buena porción para agregar a lo anterior.
El buen volumen se ha hecho virtud mucho más habitual y menos llamativa, en esto también se puede encontrar la idea de un mercado que se tutea con montos cercanos a los tres dígitos y donde entradas y salidas están sumamente lubricadas. Ayer, con $ 94 millones solamente para acciones, resultó una muy buena muestra de ritmo: acaso, también derivado de la irrigación de pagos en dólares efectuados a los bonos, en momentos donde las alternativas mayores caducaron. Las acciones se insertaron en el menú y consiguen adeptos provenientes, en muchos casos, de otras colocaciones.
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