De todos modos, el valor de los bienes disponibles estaría todavía bastante lejos de cubrir los depósitos alcanzados por el «corralito», cuyo monto ronda los Además, muchos de esos bienes
Pero a pesar de las dificultades formales que presenta, se trata de una iniciativa que debería ser tomada en serio: el Estado tiene centenares de terrenos improductivos e inmuebles en su poder, y en manos privadas podrían convertirse no sólo en un valor transable sino en una fuente de reactivación.
Dejá tu comentario