Los riesgos típicos asociados a Sudamérica incluyen alta inflación, devaluaciones y depreciaciones crónicas de las monedas y los riesgos de convertibilidad generados por deudas denominadas en moneda extranjera. Con ingresos denominados en pesos y una parte importante de su deuda externa y de sus inversiones de capital denominadas en dólares estadounidenses, la capacidad de repago de las subsidiarias Argentinas del Grupo (las cuales poseen una calificación en moneda extranjera de default selectivo y representan en forma conjunta un 11% del EBITDA del Grupo) se ha visto seriamente afectada por la devaluación del peso argentino y la eliminación de la paridad con el dólar.
Asimismo, todavía existe una alta incertidumbre respecto de la futura evolución del tipo de cambio y su potencial efecto sobre la inflación, la actividad económica y las cobranzas. Adicionalmente, el impacto negativo total de la actual crisis todavía no se ha determinado, existiendo elevados riesgos regulatorios relacionados con potenciales cambios por parte del Gobierno argentino de los términos y condiciones de los contratos de privatización, incluyendo recortes tarifarios, restricciones a los despidos y congelamientos salariales. Dichas medidas tendrían un efecto más negativo en las operaciones en Argentina. El contagio potencial de Brasil, donde el Grupo posee una substancial exposición (23% del EBITDA del Grupo), fundamentalmente en operaciones de telefonía fija, constituye un riesgo adicional para Telefónica. Telesp, subsidiaria de telefonía básica de Telefónica en Brasil, es un operador importante y bien establecido con una significativa participación de mercado regional en le epicentro económico del país (el Estado de San Pablo). Hasta ahora, Telesp ha mostrado resistencia a los problemas argentinos, logrando márgenes de EBITDA elevados de 50% gracias a un fuerte crecimiento orgánico y operaciones altamente eficientes. Estos factores más que compensaron la depreciación de la moneda de Brasil (el Real) del 20% entre Enero de 2001 y Enero de 2002. El desempeño económico de Brasil es satisfactorio, estimándose un crecimiento del PBI en un 2% en 2002 y una correlación relativamente baja con Argentina. No obstante, Brasil continúa enfrentando importantes desafíos locales, incluyendo una elevada carga de deuda fiscal, altos requerimientos de financiamiento, debilidades económicas estructurales, elevadas depreciaciones de la moneda y una cierta incertidumbre regulatoria y política vinculada con las elecciones presidenciales en 2002. Todo esto eleva el perfil de riesgo de Telefónica.
La exposición de Telefónica en Sudamérica y en mercados individuales dentro de la Región es manejable. Para el período de nueve meses a septiembre de 2001, las operaciones no sudamericanas de Telefónica generaron un EBITDA de €5.400 millones (o €7.200 millones en base anual) contra una deuda de €21.900 millones. A su vez, las operaciones sudamericanas generaron €4.200 millones de EBITDA (o €5.600 millones en base anual) contra una deuda neta con terceros de €7.700 millones, de los cuales Argentina generó €1.300 millones de EBITDA (en forma anualizada €1.700 millones) contra una deuda neta con terceros de €1.900 millones. Por lo tanto, Telefónica no depende de la generación de caja de Argentina para el servicio de su deuda en España. Además, como no existen cláusulas de incumplimiento cruzado entre Telefónica Internacional S.A. (TISA) y sus subsidiarias, mientras que TISA pague sus deudas en tiempo y forma, un default en cualquiera de las subsidiarias del Grupo en Sudamérica no sería considerado como un default al nivel del Grupo.
Telefónica ha realizado importantes préstamos tanto a sus subsidiarias operativas como a las holdings (incluyendo significativos préstamos a sus subsidiarias de Sudamérica así como también a la compañía holding de la región, TISA). Estos préstamos mejoran el acceso de Telefónica a la caja de sus principales subsidiarias, y por lo tanto son vistos como un aspecto positivo en la calidad crediticia del Grupo. Si embargo, el indicador de deuda y obligaciones prioritarias sobre los activos consolidados ajustados totales para Telefónica se encuentra significativamente por encima del 20% considerado usualmente por Standard & Poor's como el límite para generar la diferenciación de un grado de calificación entre la deuda senior sin garantías y la calificación crediticia corporativa. Los considerables préstamos de Telefónica a sus subsidiarias operativas proporcionarían un mitigante efectivo a la subordinación estructural, dado que estos préstamos son de largo plazo y senior, mejorando las posibilidades de cobro de los acreedores de Telefonica.
Como parte de una estrategia agresiva, Telefónica invirtió €6.800 millones en 2000 para la adquisición de licencias de telefonía móvil UMTS, en España (€131 millones), Alemania (€4.900 millones), Italia (€1.600 millones), Austria (€117 millones), y Suiza (€33 millones). No obstante, la posición competitiva del Grupo es considerada débil en todos estos mercados (excepto en España), ya que no posee operaciones de segunda generación (2G) preexistentes en dichos países. Como consecuencia, y considerando el elevado costo de las licencias, Telefónica tendrá que realizar significativas inversiones para el desarrollo de las redes y bases de clientes en cada uno de estos mercados algunos de ellos muy competitivos, como Alemania antes de generar cualquier ingreso significativo. Asimismo, existe una elevada incertidumbre acerca de la futura demanda de servicios de datos móviles, y, por ende, acerca de la futura rentabilidad de redes de tercera generación (3G) en su conjunto. Por lo tanto, aun considerando las economías de inversión logradas por Telefónica en Alemania mediante la celebración de contratos de roaming y de costos compartidos con E-plus (vehículo de UMTS de KPN), la estrategia del Grupo para UMTS (que implica comenzar operaciones desde cero) en Europa Continental se considera como una debilidad desde el punto de vista crediticio.
El desempeño operativo de Telefónica para los nueve meses finalizados en septiembre de 2001 fue sólido a pesar de la creciente competencia en el mercado español y la volatilidad económica y financiera de Argentina. El margen de EBITDA del Grupo para el período fue del 42% frente al 43% en el mismo período del año anterior. A pesar de lo antedicho, se espera una mayor presión sobre los márgenes en 2002 como resultado del impacto financiero y económico de la devaluación de la moneda en Argentina el 6 de enero de 2002 y mayores presiones competitivas en el mercado local español. Sin embargo, esto se debería compensar por el fuerte crecimiento y sólida rentabilidad de sus operaciones móviles, la continuidad de los elevados márgenes en sus operaciones de telefonía básica en Brasil y la fortaleza proveniente de la telefonía fija.
Las calificaciones de Telefónica se encuentran sustentadas por un moderado perfil financiero. El EBITDA del Grupo alcanzó a 6,4 veces los intereses netos al 30 de septiembre de 2001, incluyendo los intereses capitalizados de la inversión en licencias UMTS Este ratio de cobertura, que compara favorablemente con el de los otros operadores europeos más importantes, en parte compensa la exposición del Grupo en Sudamérica.
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