Fernando
Henrique
Cardoso, ex
presidente
de Brasil,
habló de las
carencias
de Latinoamérica
ante la
globalización.
Pidió
imitar el
modelo de
universidades
de
Estados
Unidos.
«Con la globalización no sólo se integró la producción, sino el sistema financiero, y eso lo sufrí en carne propia», señaló Fernando Henrique Cardoso al hablar en «The Deloitte Global Forum», un ciclo de seis conferencias en distintas ciudades del mundo que comenzó en Buenos Aires con el ex presidente de Brasil.
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Cardoso contó que en 1997 le dijeron que había una crisis financiera en Tailandia y preguntó en qué afectaba a Brasil. «Hay contagio, me dijeron. Y me di cuenta de que era así porque nos golpeó muy fuerte.» En aquellos años Brasil acudió por primera vez en su historia al FMI para un salvataje.
La presentación del ex mandatario fue amena. Le faltó profundidad en un tema del que se podía hablar mucho: «Desafíos de la globalización». Pero lo valioso de su disertación estuvo en unas pocas observaciones que sólo puede hacer alguien que estuvo en el poder.
Cuando habló del Mercosur, por caso, dijo que un ex ministro alemán le recomendó «ser generosos» en la integración como lo fue Europa. «Pero no tenemos los medios ni los recursos para ser generosos y organizarnos como Europa.»
En Brasil dijo que hay limitaciones para los acuerdos porque «estamos apretados por las burocracias estatales». Criticó que en la alianza de los cuatro países no funcione un mecanismo supraestatal para resolver conflictos y que sean los presidentes los que tienen que intervenir en cada situación.
Sobre la compra de Petrobras de la petrolera Pérez Companc, señaló: «Yo prefiero que las empresas de nuestros países se fusionen. Tenemos que mezclarnos».
Recordó que en 1986 era senador y miembro informante de la comisión que estaba encargada de la reforma de la Constitución. Se aprobó en 1988 y al año siguiente cayó el Muro de Berlín. «Hasta ese momento todo era dual», sólo había dos maneras de hacer las cosas en el mundo: como Estados Unidos o como la Unión Soviética. Hoy no es dual, pero tampoco sabemos exactamente cómo es, porque está Estados Unidos y atrás viene China. «Atención con Rusia que tiene gas, petróleo y gente con cultura, van a tener un rol importante en el mundo», advirtió. Europa deberá definir si vive con el temor a los inmigrantes y sigue cerrada o se abre al mundo, dijo Cardoso.
De Latinoamérica dijo que era un lugar donde la integración de las distintas culturas es más fácil. Dio ejemplos de colectividades de musulmanes y japoneses y bromeó: «Hasta los portugueses se integraron».
Observó que hay países que creen que están fuera de la globalización y no es así porque aunque no quieran, el mundo les asigna un rol. «El nuevo mundo es desafiante y a algunos países les cuesta mucho aceptar que para tener crecimiento hay que tener reglas claras y estables», señaló.