La alianza «anticomercios chinos» entre algunas grandes cadenas de hipermercados y los camioneros de Hugo y Pablo Moyano tuvo como uno de sus efectos sacar a la luz el rencor de los proveedores (tanto los grandes como las pymes) hacia los que deberían ser sus principales clientes.
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Hoy las alimentarias y las elaboradoras de productos de limpieza -entre otros productos de consumo masivo-prefieren venderles a los minoristas chinos. La razón: mejor trato y cobro al contado.
Por su parte, el gobierno -empeñado en desactivar expectativas inflacionarias-y sobre todo el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, estarían revisando la veracidad de una frase que los empresarios del sector esgrimen como una verdad revelada: «Los supermercadistas no somos formadores de precios».
Sucede que los recargos, condiciones de pago, bonificaciones forzadas y otros excesos provocan que los proveedores deban aumentar hasta 40% sus precios cuando les venden a esas cadenas.
«Hoy los supermercados están perdiendo proveedores, porque nos imponen condiciones leoninas que a su vez obligan a subir los precios entre 30 y 40%. Esas cadenas vienen diciendo que los chinos venden más barato porque compran en negro, pero la verdad es que las razones son otras», dijo a este diario un productor pyme de alimentos.
Esas razones son el destrato y las exacciones que cometen las grandes cadenas contra varios proveedores. Veamos algunos ejemplos, recabados entre una docena de empresas:
Condiciones de pago: los autoservicios chinos pagan al contado y al pie del camión. En contraste, Carrefour paga a 75 días, y Jumbo entre 60 y 90, según el producto. Por su parte, los mayoristas (otro canal que hoy prefieren los proveedores) pagan a 30 días.
La justificación de esta diferencia podría buscarse en que buena parte de los chinos vende al contado, pero también es cierto que durante décadas las grandes cadenas se abusaron de su posición dominante para imponer condiciones que hoy comienzan a ser difíciles de sostener. A pesar de que desde la crisis ese poder tendió a diluirse, aún existen productores y distribuidores que los necesitan, porque los híper tienen alrededor de 22% del mercado minorista. De todos modos, han quedado lejos de los autoservicios chinos, que en Capital y GBA ya manejarían cerca de 40% de ese renglón.
Enormes costos logísticos: los camiones que transportan artículos perecederos suelen ser obligados a permanecer entre 24 y 48 horas en los centros de logística y distribución de las grandes cadenas, lo que a su vez incrementa de manera exponencial sus costos por fletes. Terminan influyendo de manera decisiva en el valor final del producto.
Una variante de esta modalidad, que suele aplicarse en las sucursales que tienen las grandes cadenas en el interior, es obligar a esos camiones frigoríficos a hacer las veces de «cámara externa»; se los hace permanecer a las puertas de los híper con la carga y el equipo de frío encendido hasta una semana.Desde ya, ese costo debe afrontarlo el proveedor, que a su vez lo recarga en el precio final.
«Bonificaciones» forzadas: al menos una vez por año las cadenas obligan a sus proveedores a hacerles una «venta» gratis en concepto de « bonificación por aniversario». Sin embargo, no es la única: hay al menos una más en el resto del año y hasta puede producirse una tercera, según la empresa.
Una de las razones para estas «bonificaciones» es la apertura de una nueva sucursal, que invariablemente se surte de su stock inicial con mercadería «donada» por los proveedores. Sucedió también que la sucursal de la ciudad de Tucumán de la cadena Disco se incendió dos veces, y los proveedores debieron «hacer el esfuerzo» para su reconstrucción.
«Repositores»: las grandes cadenas obligan a sus proveedores a tener repositores en cada sucursal. Esos empleados -que figuran como personal propio del proveedor-teóricamente están allí para atender la góndola de ese producto; sin embargo, en la práctica terminan haciendo de todo: desde limpiar el local hasta en algunos casos atender la góndola de la competencia.
Por eso, los precios de los autoservicios chinos son hasta 35% más baratos que en las grandes cadenas. Esto debería desmitificar la versión que vienen arrojando las grandes cadenas desde hace una década, tratando de explicar por qué los chinos son tan baratos, y que lo justifican con «operaciones en negro, compra de mercadería robada, personal en negro», etcétera.
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