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Las conversaciones comenzarán cuatro meses antes de que culmine el actual acuerdo de facilidades extendidas que firmó el país a tres años con el organismo. El pacto está atado a un crédito por 2.700 millones de dólares, que no se ha utilizado.
Según lo establecido en ese acuerdo, Colombia aplicó un severo ajuste fiscal después de la histórica contracción de su economía en 1999, de 4,3 por ciento, por efecto de una fracasada defensa del sistema de banda cambiaria en la que fluctuó el peso desde 1994 hasta cuando se eliminó, hace tres años.
Urrutia no detalló a la prensa las condiciones que Colombia va a discutir con el FMI, ni las características del acuerdo, pero aseguró que "tiene que ser un acuerdo con plata (dinero)".
Pero cuando se le preguntó si Colombia pedirá al FMI mayor flexibilidad en el cumplimiento de las metas, Urrutia dijo que sí, pero aceptando "algunos hechos" que pudieron haber ocurrido en el país recientemente, que no detalló.
"Lo importante es que tengamos un programa que haga posible el crecimiento (económico) colombiano y ese es un programa colombiano y lo que tenemos que lograr es que el FMI lo acepte. Lo que no cabe la menor duda es que el ajuste fiscal tenemos que hacerlo", señaló.
El acuerdo de facilidades extendidas con el FMI le permitió a Colombia recuperar algo de la confianza del mercado internacional de capitales que perdió en 1999 después de la caída de su economía, la pérdida de reservas internacionales, el aumento del déficit fiscal y las elevadas tasas de interés.
La más importante meta a cumplir este año es la de déficit fiscal consolidado, que no debe superar el 2,6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), pese a que algunos analistas consideran que el país no la alcanzará por la reducción en la recaudación tributaria ante el acelerado declive de la economía.
El Consejo Nacional de Política Económica y Social (CONPES), a través de un documento divulgado el jueves, informó que recortó por segunda vez la proyección de la expansión de la economía en este año, a 1,2 por ciento, desde un previo 1,5 por ciento.
A inicios del 2002, el gobierno había fijado una meta de crecimiento de 2,5 por ciento, establecida en el acuerdo con el FMI.
El gobierno del presidente Alvaro Uribe, que tomó posesión el miércoles, dijo a comienzos de agosto que la negociación que realizará su gobierno con el Fondo Monetario Internacional se basará en "metas realistas".
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