Como las hojas de un árbol en otoño, que arrastra el viento a su antojo, así vemos a las Bolsas del mundo en un continuo ir y venir sin brújula que les señale un norte.
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A pesar de los esfuerzos que realizan los gobiernos, no tienen paz. Salvo excepciones puntuales, por lo menos al cierre de los mercados asiáticos. La Bolsa China -específicamente, el índice Shanghai- cerró ganando 7% después que se anunció oficialmente que se invertirán u$s 586.000 millones en obra pública, y en verdad no es poca cosa. También se sumaron al signo positivo el Hang Seng, 3,52%, y el Nikkei 5,81%, entre otros.
Mientras que en Estados Unidos se realizaba el primer encuentro entre presidentes (saliente y entrante), el índice Dow Jones al cierre del mercado argentino perdía 1,50% y el Bovespa ganaba apenas 0,19%.
¿A qué jugamos?
Y... es una pregunta que más de uno se hará. No hay forma de predecir últimamente cómo terminará nuestra rueda hasta tanto no llegue el cierre. Todo se puede transformar en nada, en cuestión de segundos, y viceversa.
Un índice Merval que se paseó entre subas hasta rozar 3%, con un máximo de 1.138,79 puntos, para luego tener altibajos y un mínimo de 1.066,35 puntos, que lo llevaron al finalizar la jornada a 1.085,87, resignando 0,97%. Los índices M.AR y Merval 25 perdieron aún más, y llegaron a 2,07% y 1,01%, respectivamente.
El total negociado en el día de la fecha fue aproximadamente de 114 millones de pesos, cotizándose 13 especies en alza, 37 en baja y 9 que quedaron sin cambios. Entre las que más subieron estuvieron Carlos Casado, 3,23%; Socotherm, 2,99%; y Tenaris, 2,61%, mientras que las más perdidosas fueron Petrosur con 8%, Polledo con 6,90% y Alpargatas con 4,66%.
¿Cono de sombras?, ¿interferencias?, ¿nerviosismo? Quién puede saberlo en este mar de incertidumbre por el que navegamos.
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