Cristina de Kirchner ratificó ayer el incremento de las retenciones a las exportaciones de soja y la aplicación del régimen de retenciones móviles que generó la protesta y el conflicto con el campo. La novedad ayer, para la que se organizó el acto en la Casa de Gobierno que se difundió por la cadena nacional, fue que el dinero que se obtenga será destinado al financiamiento de hospitales, viviendas y caminos rurales dentro de un «Programa de Redistribución Social». Aunque la Presidente no lo mencionó en su discurso de ayer, las retenciones tampoco se coparticiparán con las provincias.
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Según los cálculos del Ministerio de Economía, el dinero que se recaudará para este fin rondaría los u$s 1.300 millones en el año (que ingresarán entre mayo y diciembre de 2008); y serán administrados en su mayor parte por los ministros de Infraestructura, de Julio De Vido; de Economía, Carlos Fernández; y de Salud, de Graciela Ocaña. Ese dinero sería el que se recaudaría producto del excedente de las retenciones móviles a la soja una vez superada la barrera de 35% del tributo a la exportación de la oleaginosa. Como el valor actual se encuentra cerca de 42%, el gobierno estaría recibiendo gran parte de ese dinero desde agosto, cuando se liquiden las actuales operaciones de exportación. Esto implica, que el grueso del monto lo percibiría en la última parte del año, con lo que los planes de construcción de los hospitales, viviendas y caminos se financiarán desde el último trimestre o comienzos de 2009.
Mientras tanto, y en conceptode retenciones en general, el gobierno tendrá ingresos por arriba de los $ 3.200 millones; más de 80% por encima de lo recaudado el año pasado. Los cálculos oficiales más pesimistas hablan de una recaudación extra no menor a los $ 10.000 millones en el año.
La cifra surge de la diferencia entre los $ 24.000 millones por retenciones que se calculaban en el Presupuesto y los más de $ 34.000 que finalmente se obtendrán.
Habrá que estudiar ahora cuáles son las obras en hospitales,viviendas y caminos que se construirán con parte del exceso que se obtendrá por el alza de las retenciones.
Según el anuncio presidencial, el dinero proveniente por el impuesto a la soja será repartido de esta forma: 60% para hospitales (incluyendo unos 30 de alta complejidad y 300 centros de salud), 20% para viviendas urbanas y rurales y otro 20% para caminos.
Conciliadora
La jefa de Estado anunció este «Programa de Distribución Social» durante un acto en el Salón Blanco de la Casa Rosada, rodeada de gobernadores, intendentes, sindicalistas y empresarios.
Para la ocasión, la Presidenteeligió un tono más conciliatorio, que incluyó el pedido de «perdón» a aquellos que se hayan sentido «ofendidos» por sus palabras o gestos en los últimos 90 días.
La elección de los argumentos de defensa para la medida ratificada se concentró también en el reconocimiento de errores, pero por tener «ingenuidad política» a la hora de intentar redistribuir el ingreso aplicando el nuevo esquema de retenciones móviles «tocando parte de la renta extraordinaria de un sector».
Incluso, la Presidente comparó su situación de conflicto interno con el levantamiento carapintada durante el gobierno del ex presidente Raúl Alfonsín y sostuvo que si bien pudo haber acordado con las entidades rurales dar marcha atrás con las retenciones para evitar «el lío» en el país, dijo que debe gobernar «teniendo en cuenta a los que más necesitan para hacer más sustentable a la sociedad».
«Un gesto de estadista sería decirles a los sectores que mayor rentabilidad ha tenido en los últimos tiempos que está bien, que como durante 90 días cortaron caminos, hicieron lockout patronal, encarecieron productos, que como hay mucho lío pueden quedarse con todo. Podría decirles entonces a todos los argentinos: el gobierno y el campo están en orden, feliz Día de la Bandera. Pero saben que yo no me siento una estadista sino una Presidente que debe gobernar para todos los argentinos».
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