Duelistas históricas, la CGT y la CTA volvieron a protagonizar ayer un cruce de visiones, con la dureza de otros tiempos, en torno al fallo de la Corte que avanzó con la democratización sindical al permitir la elección de delegados de empresa que no estén afiliados a gremios con personería.
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Dos tonos y dos modos quedaron expuestos: la CTA que conduce Huyo Yasky celebró lo que consideró un avance histórico, pero evitó ensañarse con los que, a simple vista, resultan perdidosos tras la resolución judicial que desregula la actividad sindical de base.
En la vereda de enfrente, atacados y furiosos, diversos referentes de la CGT se abalanzaron sobre la Corte, lanzaron elucubraciones de thriller y se encargaron de agitar el fantasma del caos ante la posibilidad de un régimen de libertad sindical.
«Cambia totalmente la situación actual», dijo Yasky, porque «devuelve la libertad para elegir a quien ellos consideren mejor».
A su vez, el titular de la ATE y secretario adjunto de la Central, Pablo Micheli, calificó la decisión como «un fallo histórico» y amplió: «La resolución de la Corte democratiza al sindicalismo; la CTA tiene 1.400.000 afiliados y no tener personería nos impide negociar frente al Ministerio de Trabajo».
«Ahora quedamos a la espera de que la Presidenta firme el decreto dándonos la personería gremial», completó Micheli. Ese es, queda claro, el punto sobre el que pretende avanzar la CTA desde donde también marcaron su postura Víctor de Gennaro y Pedro Wasiejko, el otro adjunto en la cúpula ceteísta.
A su vez, el diputado socialista Ariel Basteiro, además dirigente aeronáutico integrado a la CTA, anticipó que la semana próxima presentará en el Congreso un proyecto de ley con una nueva redacción del artículo 41 que fue declarado inconstitucional por la Corte. Basteiro, además, aplaudió el fallo judicial.
En tanto, el titular del gremio de judiciales, Julio Piumato, afirmó que el fallo de la Corte «carece de sentido común» porque «afecta a los trabajadores». Y agregó: «Es un acto de provocación para enturbiar el clima social en la Argentina». El dirigente de la CGT consideró, además, que la determinación tiene «intencionalidad política».
Con una mirada más puntual, Héctor Recalde, abogado de la CGT y diputado nacional del FpV, afirmó que la medida judicial induce a la «fragmentación» de la representación gremial, lo que supone una perjuicio para los trabajadores porque diluye su «poder de negociación».
Héctor Daer, secretario de Prensa de la CGT; Juan Belén, adjunto de la central sindical; y Antonio Caló, jefe de la UOM, fueron otros de los referentes del sindicalismo ortodoxo que manifestaron su rechazo y desagrado ante la disposición de la Corte. «A mí me quedan dudas respecto a si la Corte evaluó detalladamente lo que significa este fallo en materia de funcionamiento de los gremios. ¿Quiénes, cuándo y cada cuánto, por ejemplo, se van a elegir los delegados?», se preguntó Recalde.
En simultáneo, como actor teóricamente distante, el gobierno volvió a meterse en el revuelo. A través del ministro del Interior, Florencio Randazzo, refrendó la hipótesis de que la disposición judicial está acotada a la actividad estatal y no se extiende al sector privado.
Ese ha sido, hasta ahora, el argumento más sólido que presentó la Casa Rosada -el primero en expresarlo fue Carlos Tomada-, pero ayer fue refutado por Yasky y De Gennaro, y también fue objetado por Carlos Fayt.
También hubo palabras de referentes opositores ligados al tema sindical. Fue el caso de Patricia Bullrich, que arrastra una larga lista de enfrentamiento con los referentes gremiales desde que fue ministra de Trabajo de Fernando de la Rúa.
«Este modelo ha permitido construir un sindicalismo con escasa rotación y alternancia, con bajísimos niveles de participación enmarcados en el modelo del sindicato único por rama de actividad, conocido como unicato y de monopolio de la representación impidiendo, de esta forma, la libertad de opción, de elección y de asociación, y violando el artículo 14 de nuestra Constitución», se despachó Bullrich a través de un comunicado que no alcanzó a ilustrar su alegría.
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