El dólar trepó ayer otros 5 puntos, a $ 2,25 ($ 2,20 el martes), en la tercera jornada consecutiva de alza. Fue un día difícil donde el Banco Central volcó 42 millones en varias entradas a $ 2,08 y $ 2,12 para frenarlo y no pudo. En 13 días de mercado libre y único (desde el 11 de febrero), es la segunda alta venta que efectúa en un día porque en una jornada anterior (18 de enero, cuando regía el "oficial" a $ 1,40) tuvo que volcar a la plaza 60 millones. Lo que sorprendió un poco ayer es una fuerte demanda el día 25 cuando no hay pago de sueldos, por ejemplo. Operaron en la compra importadores y bancos. Estos, porque prefieren tener su liquidez -los que la tienen- en divisas, y los importadores temen que cuando se sume el público común, porque percibe sueldos al comenzar febrero, eleven la paridad. También pegó en el mercado posibilidad de un "festival de bonos provinciales" como consecuencia del acuerdo provincia-gobernadores. El problema, entonces, sigue siendo el mismo: no crea confianza el gobierno (más cuando el presidente Duhalde directamente está dispuesto a enfrentar al Fondo Monetario, algo demencial) y la gente no deja de presionar sobre el mercado cambiario que, a su vez, enerva los precios internos, reduce el salario real y crea malestar social. La idea que avanza, entonces, es que de no variar las expectativas -y nada hoy apunta a eso- la tercera hiperinflación, que inició Raúl Alfonsín durante su gobierno en 1989, se cierne de nuevo sobre la Argentina con este comportamiento de la sociedad. ¿Con cuántas piedras tendrán que tropezar los políticos argentinos que se encaraman al poder antes de emprender? ¿Cuándo comprenderán qué ambiciones tiene cada uno de los argentinos, pero aspirar a presidir un país, además del gusto personal, significa que se requiere formación, hombres, equipos, trayectoria y planes acordes con la problemática del momento, exactamente del momento? "Repartir" como hizo Juan Perón al asumir en 1946 no sirve si no se tuvo antes la Segunda Guerra Mundial que llenó al país de oro y divisas por venta de alimentos a los países en guerra.
Como el día anterior, el alza de la divisa estuvo motorizada por el recalentamiento de la plaza mayorista, donde operó una fuerte corriente compradora. En ello influyeron las coberturas de algunos importadores -principalmente, del sector agropecuario-, pero sobre todo el malhumor que generan en el mercado los cortocircuitos entre la Nación y las provincias, que recién anoche firmaron un acuerdo fundamental para esperanzarse con una ayuda del FMI.
En este marco, tanto bancos como casas de cambio buscaron tomar cobertura y convalidaron valores de hasta $ 2,17 en algunas operaciones. El razonamiento que imperaba entre los jefes de las mesas de dinero de las grandes entidades financieras es el siguiente: si se no llegaba a un acuerdo con los gobernadores, se alejaba la posibilidad de fondos por parte del FMI, que, de todas formas, se ve aún distante. Por lo tanto, se abría la puerta a una abultada emisión monetaria descontrolada tanto de pesos como de bonos provinciales para financiar al Estado. Inflación de por medio, todo este circulante iría a reforzar la demanda de dólares haciendo subir aún más la divisa en el corto y mediano plazo.
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