La duda atroz que planteaba Ambito en su edición del lunes, pasa a ser el gran interrogante a develar en siguientes semanas: Blejer se fue porque ya había cumplido en eso de «encaminar» la política monetaria. O bien, sabida su línea directa con el Fondo y otros organismos, adelantó su salida: como quien huye del polvorín.
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Ese mismo día del interrogante, el primer día sin el funcionario, el dólar pasó volando por la tranquera de los $ 3,80. Las apuestas, en caso de levantarlas, bien podrían favorecer la segunda de las hipótesis, un Blejer que se fue a los botes sin mirar hacia atrás. También en esa misma tapa de nuestro diario, otro título dejaba picando la cruel instancia: «Ultimo intento de Lavagna, para acordar con FMI»... (referido a su visita a los Estados Unidos, jugando tal vez la nueva carta del «contagio» regional y cuando es evidente que la Argentina se sube a cualquier colectivo, con tal de lograr algún dinero). Nuestros gobernantes -pícaros de la primera hora- es como que desean levantar en armas (financieras) a otros países de la región, para mezclarse entre ellos y no quedar afuera de todo reparto de fichas que desde el Norte pudieran aprobar. «Si les dan a los otros, ¿cómo no nos van a destinar algo para nosotros?». El problema es que, los movimientos son tan evidentes y con un Duhalde saliendo siempre con «peón, cuatro Rey»: que le juegan con los ojos vendados: total, los argentinos marcan la jugada dos horas antes de intentar hacerla. Y eso que intentan y siguen intentando, ya no saben qué agregar a un voto contrario a Cuba, a tropas enviables a Colombia (sin que nadie se los pidiera), a firmas de gobernadores, a leyes modificadas a medida y a pedido, todo por el único precio de «una ayudita, por amor de Dios»... ¿Y la Bolsa, qué nos dice a todo esto? Lo más sensato, porque así de simple y lógica es ella. Ante las circunstancias, preparar movimientos cortos, recambiables, sin casarse con nadie. Como nos diría Campoamor, en su «La niña y la mariposa», una persecución infantil a una bella mariposa que desaira una y otra vez las ansias de la niña que corre tras ella. Como un inversor que cuando cree tocar las alas de la acción apetecida, toca las alas del viento, ya no está allí el fuego, se ha ido a otro papel y que había sido comprado abajo, cuando todos pensaban que el ruido iba a seguir en la estrella fugaz de la semana previa... Afuera, el frío barre las calles del bajo, pero más frío todavía que el del invierno crudo, es el que deviene de una situación que está arribando a su clímax. Todo confluyendo para que deba surgir la bisagra, un cambio en la historia, frente a nudos imposibles de desatar. Se lee por allí la idea de recobrar el depósito bancario, con entidades que den garantías del exterior directamente: ¿y el destino de esos créditos? A menos que se quiera canalizar ahorro argentino, a canales exteriores. Informate más
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