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La tasa, para las Bolsas, es como perejil para el canario. Y la evolución de otras variables no es nada, comparado con lo nocivo del efecto de la suba de tasas de modo firme. Recordar las ansiedades de toda la comunidad financiera, esperando por si el zorro de Greenspan aumenta, o rebaja, en un cuarto de punto la tasa testigo. Es que, a partir de esto se esfuma el capital de riesgo, que encuentra una alternativa de cobrar mucho, en poco tiempo, con riesgo reducido. En tanto, el acostumbramiento argentino a ser un deudor perpetuo, incumplidor, fláccido en sus compromisos, desconsiderado con aquello a que se ha comprometido, ha hecho tomar con suma intrascendencia una novedad poco auspiciosa: estar en la semana donde le debieron dejar pasar por alto pagos por más de u$s 1.400 millones. Y a nadie le importó mucho. Informate más
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