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Esto habilita, y mucho más cuanto más alta aparezca la adhesión al canje, a que cualquier tipo de norma pueda ser vulnerada de modo unilateral y drástico, quedando toda la estructura legal y ética de la Nación, bajo los exclusivos designios de unos pocos: los que desempeñen los más altos cargos. Cuídese de esto también el simple inversor y esté alerta para aplicar el principio que -también- ha bajado como un ejemplo: si le asaltan dudas acerca de la estabilidad económica, cambiar los activos a dólares y enviarlos al exterior con la promesa de, algún día, repatriarlos. Con cuidado, porque, si es un simple inversor, lo pueden acusar de «fugar capital»; en cambio, si se trata de una provincia, esto merece el rótulo de «proteger el dinero».
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