El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Fueron duras y continuadas las descargas de posiciones tomando utilidad de la subida de febrero, las que fueron pasando a otras manos y que deberán encontrar nuevas motivaciones, para ensayar una vuelta a aquellas cumbres inéditas -en lo nominal- del valor del Merval.
En caso de haber gestado un eslabón, la decantación debería haber resultado menos traumática, y lo que se vio en la pasada semana excedió por mucho a la figura natural de los que capturan beneficios y recambian posiciones. Se registró salida intensa, rompiendo las barreras e ignorando los porcentuales de caída en las especies. Recién para el viernes se pudo ver un freno en el ritmo de colocación de órdenes, una primera señal de que el epicentro del movimiento descendente podía haber sido superado. Sin seguridad, frente a los inteligentes planteos de una oferta que otras veces ya permitió la meseta temporal, y el rebote, para retornar después a seguir con la venta.
Fueron cumbres, primero, festivas. Fueron cumbres borrascosas después, donde la fuerza de los vientos obligó casi a perder dos centenas en el índice en poco más de una semana. De paso, otra palpable demostración de una de las
Dejá tu comentario