Acaso hay que rebobinar la historia de siglo y medio, para encontrar un período que pueda servir de referencia a lo que se ha dado en esta época: gente salida del seno de la Bolsa de Comercio, que ocupa sitiales en importantes organismos nacionales. Así, en pocos días se recibieron las novedades acerca de Hugo Medina, dejando la titularidad de la CNV, para acudir a las filas del Banco Central. Hombre que supo realizar su carrera en la Dirección de Títulos Valores, de la Bolsa, alcanzando su titularidad, y desde allí partió hacia la Comisión Nacional de Valores. De inmediato, el resonante caso Branda saliendo del Central y la convocatoria realizada a Luis Corsiglia, por parte del presidente de la Nación. Hombre de apellido de extensa trayectoria bursátil, como firma de agentes de Bolsa, y que desempeñó diversos cargos dentro del ambiente natural -en momentos del canje de deuda, a la cabeza de la Caja de Valores- saliendo de él para acudir al directorio de ENARSA, la empresa oficial de energía. Ahora, ya dentro del área del Banco Central también. Podría agregarse, hilando más fino, que Martín Redrado -titular del Banco Central, en la actualidad desempeñó en la década anterior el cargo de presidente de la CNV, organismo que ejerce el control del sistema bursátil.
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El parangón que hacíamos, salvando la enorme distancia en cuanto al papel de la Bolsa de Comercio en el escenario de la vida nacional, habrían que recordar a prominentes hombres de la segunda mitad del siglo XIX, que no solamente fundaron la Bolsa de Comercio, sino que participaron de modo esencial en la radicación del primer ferrocarril en el país. También, uno de los socios fundadores de la entidad bursátil resultó luego ministro de Hacienda de la Nación, hacia 1855: Norberto de la Riestra.
Un poco más adelante, otro socio bursátil asumió el Ministerio de Hacienda. Se llamaba Rufino Varela, conocido popularmente como «el manco Varela» (por la pérdida de un brazo), y tuvo el desgraciado privilegio de resultar el único funcionario en todo el historial en clausurar la Bolsa de Comercio. Esto, debido a las controversias y polémicas acerca de la cotización del oro, terminando el episodio en histeria del funcionario y proceder con tal castigo. Inevitablemente fracasado el intento de culpar a la entidad, por el desborde natural de los mercados, su paso por el ministerio duró muy poco. Se vio forzado a renunciar, mientras la Bolsa siguió su marcha... Como cita mayor, de hombres de la Bolsa en episodios clave, debe quedar la duda de asunción de Carlos Pellegrini al cargo de la presidencia de la Nación; ya en plena crisis del '90, se reunió con prominentes hombres de negocios y si no se lograba un empréstito de $ 10 millones para afrontar los compromisos, no asumiría. Se superó la cifra, Pellegrini fue presidente. Y los hombres de Bolsa alcanzaron una cumbre. Informate más
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