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Una rueda que vino a dejar en el aire toda conclusión, porque la semana anterior había resultado de mala para pésima, pero dentro de cierto marco. Que se había encogido el viernes, posibilitando un ligero rebote, y que estaba abierta la posibilidad de ver otro inicio de pocas luces. Pero, pensar en una depresión de órdenes como la que se soportó es como haber retrocedido mucho camino en el año.
Repasamos el diario de la mañana del lunes, buscando algún causal que hubiera detenido de tal forma a las acciones. Un título decía: «El país crece más de 8%», lo que resultaba un estímulo probable. Otros apuntaban a opacar el crecimiento. Como el de «Temen mayor impacto de suba en carnes» (inflación). Y cierto malestar de gobernadores, quejándose por medidas. Mientras que en 10 provincias avanzan en reformar constituciones. Sobre inversiones, ciertos consejos para «invertir más en los bonos indexados» (inflación II). No había nada de impacto directo contra el mercado, al menos desde las noticias económicas a la vista. Por lo cual, la plaza bursátil quedó atornillada a sus propios designios y en «borratina» de demanda, que fue seguida por la oferta. Hasta tal punto, que se consiguió un muy leve rebote en precios ponderados (aunque Galicia y Petrobrás bajaran).
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