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Y es que, al realizar predicciones para el futuro, utilizando sucesos del pasado, suelen resultar totalmente inservibles. A la ciencia, en sus ecuaciones, esto le ha resultado. Así muchas veces. En la Bolsa, ni hablar.
Aunque el pasado que le describimos parece resultar tan contundente en las bondades notorias de enero y marzo, con un febrero equilibrado, no se apresure a sacar cuentas con su cartera. Ni aumente una inversión. Podría haberse dado una serie de coincidencias favorables, en cuanto a expectativas o a estímulos, que han tenido plena incidencia en estos meses a lo largo de un número de años. Tampoco hay que suponer que los «diez años buenos», por sólo cinco malos, han resultado de modo consecutivo. Los negativos se mezclan en cualquier momento, sin ningún tipo de ritmo acompañado. De todas formas, la estadística siempre nos genera cierta inquietud y, especialmente, cuando hay saldos muy diferenciados en la dirección del mercado. A uno le da cierta sensación de alivio estar parado en un trimestre benigno -desde el pasado- que en otros agresivamente contrario. ¿No es así?
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