ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

18 de diciembre 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

ver más
El episodio que tuvo como protagonista al presidente Lula haciendo ciertas declaraciones, viendo de qué modo se le venían encima por las mismas y terminando por salir de apuro debiendo pasar lo dicho como «una broma», no es más que una postal tragicómica del destino americano de estas décadas. Lula mencionó que su posición de izquierda había sido como «un pecado de juventud». Y que el adulto que era izquierdista « tenía problemas». Algo así como el viejo aserto de «los gobiernos suben por izquierda y bajan por derecha...». Pero ésta no es la década de la moda derechista, sino de la otra. Y a cada cambio de mano, los que se quedan en la otra vereda tienen problemas, por lo cual hemos visto a muchos personajes darse el correspondiente baño de barniz y lucir apropiados, en función de la tendencia imperante. Algunos, verdaderos «play boy» e integrantes de gobiernos bien a la derecha que después se pasean con su discurso muy socialista... y algo más.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

A Lula le costó un dolor de cabeza reconocer lo que casi nadie creyó que era una « simple broma», fue así ferozmente atacado por los que no permiten a nadie apartarse de las ideas que imponen. Es la actual moda americana y donde otro gobernante, recién estrenado, decide tomar el camino argentino de repugnar compromisos y salirse de las deudas como le venga en gana. Un ejemplo local al que se dejó pasar y al que le tenía que llegar un émulo, visto lo bien que le había salido a la Argentina el atropello a los bonistas. En todo caso, culpables son los que dejaron el precedente sin sanciones, un modelo que alguien iría a repetir en cualquier momento. Y apareció el candidato.  



  • La Argentina, en la voz de sus gobernantes actuales, nunca se ha mostrado condolida por tener que aplicar una receta tan unilateral, como injusta. La idea-fuerza que se vino utilizando es que los propios bonistas que compraron esos compromisos: eran los «culpables» por haberlo hecho. Los bancos eran « cómplices». Los Fondos Pensión unos «irresponsables» por haberlos tomado y así, se puso la carga del lado de las víctimas.

  • Demasiado codiciosos, demasiado buitres, y hasta el que ahora se perfila para candidato -Lavagna- sólo le reconoce al gobierno «lo bien que trató el tema de la deuda». Entre otras cosas, claro, porque esto lo involucra directamente. En la moda del izquierdismo americano, con algunos gobiernos que ya vienen con cierto rodaje y otros que recién se suman a la caravana, todo es posible: menos que -como Lula-alguno reconozca que no van muy bien las cosas si se persiste con «el pecado de juventud». Y los gobernados se van dando cuenta que nada varía demasiado. Los pobres siguen igual. Y los ricos, como antes.

    Últimas noticias

    Te puede interesar

    Otras noticias