«Los precios no están congelados» (¿cómo, no eran acuerdos de precios?), «sino la tasa de ganancia de las compañías» (realmente, una originalidad que ni a Moreno se le había ocurrido). Introducida entre una larga cadena de definiciones que lanzó la ministra Miceli y donde pareció asumir el mayor rating la dedicada al Uruguay («quiere ser echado del Mercosur, pero no lo vamos a hacer») nos quedamos en nuestra columna con la primera citada.
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«Las empresas tienen ganancias de entre 28% y 30%, afirmó para justificar el congelamiento antedicho. Cabe preguntar ¿qué sector?, ¿cuáles empresas?, ¿ referido a qué parámetros? ¿En la utilidad bruta? ¿O se referirá a la ganancia operativa? En definitiva... ¿será aludido a las líneas finales de los cuadros? ¿Respecto del capital? ¿Referido al patrimonio?
Puede ser que en el grupo de las «dinámicas», las que están en rubros de punta, o son fuertes exportadoras. Automóviles, construcciones, los sectores estrella. Y no todo lo relacionado trabaja al mismo ritmo. Los autopartistas levantan su queja por el no reconocimiento de mayores costos, por parte de las terminales.
Fuera del cemento, o del hierro, los que proveen a la construcción desde otros productos están bastante alejados del crecimiento de los insumos básicos.
En verdad, es un concepto que se podía haber ahorrado la ministra de Economía: porque sabiendo del control de precios era suficiente, de sobra. ¿Para qué variar de renglón y haciéndolo todavía más fustigable? Congelar las ganancias empresarias, sin siquiera reconocerles el «ajuste por inflación» (que la tenemos y que también la reconocen en otros países, como los que menciona). Tomar a todos los sectores como metidos en la misma bolsa, aplicarles la misma receta y nombrar porcentajes que no se sabe bien de dónde partieron, de qué estadística. Esto dicho -para colmo- con énfasis por la funcionaria y como pretendiendo que cambiar control de precios por ganancias congeladas mejoraba la impresión. Resulta uno de los puntos en contra de la inversión bursátil que se avecina. Y en cuanto a los ecos, la dispersión de los dichos por quienes toman nota y tenían alguna intención de invertir e instalarse de verdad (no con la bicicleta clásica de dólar/bonos/ dólar, su ruta) seguramente deben estar encantados...
Hace unos días se conoció cierta novedad sobre aumentos tarifarios que les concederían a empresas del sector energético para 2008. Un chiste. Una broma pesada. Una tomadura de pelo que también se podían haber ahorrado. Después de venir con negociaciones desde varios años, corriendo los plazos de modo incesante, dejar salir una noticia como la mencionada es burlarse de todo un sector clave. En tanto, se sabe que los usuarios pagarán en sus tarifas aquello que vaya a ser AySA, pero no le llamarán aumento. Es inversión.