La súbita partida anunciada por Metrovías, junto con la nefasta semana para los ferrocarriles. Después, el anuncio de la venta del paquete de control de Celulosa Argentina, que detentaba un grupo de Uruguay. Dos casos que pueden ser de los más comunes, una que se va y otra que se vende. Pero hay que incorporar la anterior súbita oferta de una parte del paquete de YPF. Nos mueve a la curiosidad cada uno de ellos, sobre los que no tenemos otra cosa que los simples comunicados. (Y un par de malos manejos realizados, en lo que se refiere a las acciones de dos de ellas, en el momento de la novedad.)
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De Metrovías decíamos que nos aparecía como una salida apresurada, como por la ventana, dando una razón de lo más lineal y poco consistente acerca "del poco interés que poseían sus acciones". Y uno se pregunta, si ello fuera así de cierto: más le valía esperar que tal desinterés la dejara más acomodada en precios; le hubiera resultado más económica la oferta pública. Sale pagando el valor libros de diciembre, cuando había bajado con las pérdidas de marzo y, posiblemente, con las siguientes. Gente generosa...
El origen del control de Celulosa, su transferencia, específicamente el rubro en que está -y está que arde en relación a Botnia, en Uruguay-, tampoco puede dejarse de lado. Porque tenían a la empresa bastante bien plantada en sus indicadores, con ganancias razonables, debiendo desecharse que haya sido por problemas. Salvo que esos posibles "problemas" provinieran de algún tipo de acosos y presiones que llegaran a soportar por aquello de Botnia. Y seamos prácticos: no debe de ser cómodo resultar dueños uruguayos de una papelera local, cuando se ha desatado esta corriente tan agresiva respecto de la planta vecina. Lógico, es solamente suposición...
Y respecto de YPF, su ofrecimiento tan entusiasta de una empresa tan apetecible no puede dejar de mezclarse con ésta moda de los 70 que ha retornado y donde se acaba de dar otra muestra con un ente estatal para "administrar" los transportes ferroviarios. Más aquellas intenciones expuestas del gobierno acerca de querer volver a poner sus pies en terreno petrolero.
Todo huele a muy sugestivo, porque así como el incontrolado Chávez hace las cosas groseramente, burdamente y a la vista, por aquí se suelen utilizar estrategias bien retorcidas: de acosar, presionar, enviar entrelíneas a los objetivos deseados y que después se vean como decisiones "voluntarias" de los que deciden irse.
Dos grupos extranjeros están vendiendo, papel y petróleo, y una concesión de transportes -subsidiada-prefiere retirarse de la vidriera bursátil con sus balances. Todo parece resultar muy normal, muchas veces han sucedido retiros y ventas. Pero... hmmmm.
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