Se nos pide, desde el centro de la redacción, una nota sobre Acindar. Pues, pensamos, si en estos días ya se ha dicho todo y tuvo intensa cobertura en los medios, la próxima salida de otra de las «clásicas» de nuestro mercado bursátil. Nosotros, en esta columnita, también nos referimos al tema en días pasados. ¿Y entonces, por qué volvemos sobre ellos? En parte, para corregir ciertas apreciaciones con las que no coincidimos, respecto de las radiografías de Acindar y de su trayectoria, que han poblado páginas recientes.
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Sucede que más allá de los datos y de la estadística, lo único objetivo en la historia, es cierto que lo demás queda a criterio de quienes lo consideren. En nuestra nota anterior, sobre Acindar, mencionamos su estrategia aplicada a las «suscripciones» y que -varias veces-crearon urticaria en el ambiente. Así como Alpargatas era considerada una buena «tiempista» para colocar las suyas, Acindar solía aparecer tras algún buen desarrollo del papel y lanzaba una emisión, que llevaba casi siempre una «prima». Lo que provocaba tanto el achatamiento del curso que traía la acción como obligaba a erogaciones del minoritario: que solía resistirlas. Sinceramente, no creemos que haya manejado bien tal instrumento y siempre la «suscripción» pendía como una espada sobre el ambiente. Cuando se habla de otras herramientas, lo cierto es que se llegó a un punto donde la problemática de nuestra economía la dejó -como a muchas otras-en precaria situación: de lo cual, derivó el arribo de nuevos capitales -foráneoshaciéndose del control. A los que hay que juzgar como sumamente oportunos, porque después sobrevino el tiempo de la poscrisis, el auge de la construcción, todo lo que Acindar precisaba para poder mostrar su gran potencial, sesgado a rubros que vienen con gran comportamiento en estos años. La pregunta que puede quedar flotando es: ¿si su tradicional grupo de control nacional hubiera podido sostener un poco más la situación, habría podido conservarla?... En tal caso, casi seguro que no se habría llegado a este punto, donde se hace la oferta pública para retirarla de Bolsa. .
Respecto de lo que también leímos en estos días, sobre que Acindar resultó de las muy pocas que fue admitida a cotizar con patrimonio neto negativo: no es cierto.
Al llegar el desastre económico, después la devaluación, las obligaciones en dólares, fueron muchas las que quedaron en malas condiciones. Y de allí que se autorizó expresamente -por medio de la CNV-a que las empresas tuvieran un plazo para poder dar vuelta ese renglón negativo. Y después se dio otra prórroga, otra más, hasta que ahora la actual vencería en diciembre. El ejemplo más fresco: A. Estrada recién en junio pudo presentar balance con patrimonio neto positivo. Medida que se tomó, seguramente, porque hubiera sido cantidad de empresas impedidas de operar, si se aplicaban las normas originales. (Y volvimos sobre Acindar.)
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