ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

10 de octubre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

ver más
Nos tomamos la licencia de incorporar otro «cupón bursátil» de los que acostumbramos: expresiones de gente que no es de la inversión, pero que lanza conceptos que muy bien le harían a un participante de mercados. En este caso, sirve para todas las actividades y profesiones. Lo que manifestó un muchacho llamado Lucas Borges, al referirse a su participación en el equipo de Los Pumas que está haciendo historia. Dijo, con suma simpleza: «Doy todo, porque no me sobra nada...». Bienvenido a nuestro país un modelo como éste, cuando abundan tanto los mediocres que se mueven como sobrando la categoría y hasta haciéndose cartel de iluminados, sin esforzarse en lo más mínimo por lo que deben hacer. Saber que no se es un fenómeno ni un elegido, conocer los límites y después: proponerse dar todo, porque no nos sobra nada. Lo anotamos en nuestro cuaderno de bitácora bursátil, como una gran sugerencia cuando se trata de describir qué perfil debería poseer un inversor, un analista, un operador, en su trato con el mercado. Que hay ciertos « elegidos» se sabe, gente que está tocada por cierto don y capaz de encontrar diamantes, donde otros hallan carbón. El problema es cuando muchos creen poseer el «don» y se acomodan para funcionar, en torno a esa creencia. Los que suponen que obtendrán el rédito sin esfuerzo, sin tener que sufrir y sin aprender a perder: que ganar cualquiera sabe.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Si cada uno se dispusiera a darlo todo, sabiendo que no le sobra nada y que los verdaderos iluminados son unos pocos, seguramente se verían mejores mercados que los que nos toca vivir en el mundo actual.

Donde se cometen las peores y más groseras tropelías, como torpezas, sin siquiera poseer el toque ingenioso de los tahúres de antes. No le quepan dudas al lector de que en la actualidad se está con una expresión al riesgo, en todas partes, infinitamente mayor que en los siglos pasados. Visto lo reciente en Estados Unidos, con el desastre que armaron, que ya habilita sospechas sobre si no se tratará de una cadena de fallidos y no sólo del mercado inmobiliario, pensar sobre qué bases tan livianas se montan los índices y las tendencias: aterra. El modo en que se orquestan las trampas intelectuales, la manera en que después se procura -y se consiguen-ayudas oficiales para calmar los incendios. Las manifestaciones del flamante titular del Fondo Monetario, que demuestra a las claras a un organismo que ya no sabe dónde ubicarse, pretendiendo que habrá una versión «light» y creyendo que toda la culpa fue de los que prestaron y no de gobernantes malversando créditos, solicitando nuevos acuerdos para después no cumplirlos y pedir uno nuevo... ¿Hacia dónde se dirige toda la dirigencia mundial, política y económica? Ensayar respuestas puede llevar a cualquier parte, la mayoría: indeseables.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias