A la pregunta: «¿Es verdad que las acciones locales están interesando más?», la respuesta merece ser: «Es verdad que se puede demostrar con la simple estadística, desde octubre en adelante en especial, a través del enorme salto de ritmo que se consiguió». Y que persistió.
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Pero no está todo resuelto en un cuestionario imaginario, porque esto habilita a una pregunta -inteligente-de alguno de los asistentes. Y sería ésta: «¿Por qué si se verifica que las acciones interesan mucho más, esto no llegó a reflejar en parecida magnitud en el Merval?».
Una segunda respuesta debería ser: «Porque la oferta no ha cedido en sus entregas casi nunca, se fue ampliando a medida que se dilató la compra. De tal paridad de fuerzas, los precios casi nunca tuvieron posibilidad de encontrar una escalera vertical».
Y, entonces, en un foro de bolsistas -a los que no se les escapa nada- otro asistente llegaría a un tercer interrogante (poniendo en un callejón al panel).
Esta persona imaginaria gatillaría al medio del blanco, con: ¿Por qué sigue habiendo tanta oferta si es que las acciones interesan mucho más? (Con suma presteza, un panelista apretaría la llave de la luz, declarando a la reunión suspendida). Pero, como todo esto lo hicimos virtual, los panelistas podrían volver, consultarse entre ellos y llegar a una conclusión terminante: «Muchachos, en realidad, no lo sabemos». Lo que puede resultar un buen ejemplo de honradez, antes que ensayar un rosario de obviedades, o vaguedades, que tantas veces se ve en los reportajes y cuando el que contesta se niega a decir que eso «no lo sabe».
Pero alguien bien dijo que la gente no soporta la ausencia de un «por qué». Y es seguro que la razón existe, la que impulsa a la oferta a seguir dispensando posiciones. El verdadero asunto es que no parece haber manera de especificar, focalizar, la gran razón que está detrás.
Nosotros habíamos derivado a la posible etapa de «acumulación» de posiciones, todo el cambio de ritmo del mercado. Y sabiendo que en tal etapa no se trata de irritar a los precios, porque -en lo posible- se quieren cantidades a los promedios más acomodados posible.
Pero esto explica al flanco de la demanda y una posibilidad de que se estén acumulando acciones locales, esperando que se pueda pasar a la etapa siguiente: la del «crecimiento». Y que es cuando los promedios van subiendo y ante cada baja que se produce, la reacción hace que se vaya un poco más arriba.
¿Qué hay del lado de la oferta, en la mente de los que venden y siguen vendiendo? No se ven oportunidades alternativas, como para que sea cómodo quedarse «líquido» en nuestro medio. Tampoco se toman ganancias, viendo el trayecto del año en precios. Es para seguir tirando de la madeja. Fascinante.
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