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13 de junio 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

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Quedarse a ver los noticiarios -y sus títulos condensados-, como repasar la mayor parte de las páginas de los medios, tienta a decirle a su cónyuge: « Alcanzame el revólver»... Una fila interminable de malas nuevas, de todo tipo, y que es capaz de horadar el ánimo de cualquiera que no esté bien estabilizado en su espíritu. En el tema que más abarcamos, hacemos la prueba: una página «11» de Ambito Financiero del miércoles.

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Dejamos pasar las primeras, donde se suelen juntar las más resonantes, llegando así a una dedicada al mundo. Título principal: «EE.UU., con déficit comercial récord por boom del petróleo». Un recuadro, a la derecha: « Derrumbe en la Bolsa de China». Bajada de columna, izquierda: «Hasta Brasil crece menos». Remate de la misma columna, abajo: «Se desploman viviendas en Inglaterra». Y menos mal que había allí un aviso enorme, de automóvil, ocupando casi media página. Hoy en día, la publicidad pasó a resultar un oasis y -probablemente-los únicos focos de optimismo (ya que deben vender productos). Y no es un día, es uno tras otro, que se rematan con suplementos de fin de semana, donde se puede integrar un volumen de adversidades en menos de medio ejercicio 2008. Aquí, allí, más allá, en el mundo, está corriendo un viento que cala los huesos y corta la cara. Faltan alimentos, la energía trepa a las nubes, asoman la inflación -ya instalada-y despunta la recesión. ¿Y con todo este caldo se cultivo, pretendemos que los mercados retomen una tendencia alcista? Si bien es cierto que a los activos hay que tomarlos en sus peores momentos, para venderlos en los buenos, el problema que se viene presentando desde 2007 es que cada caída a pique, y cúmulo de noticias negativas, pudieron dar el perfil de ser allí «el peor momento». Pero, tras corto recorrido, surgió otro más opresivo todavía. Y da para pensar que -en verdad-«el peor» todavía está allí, en formación, solamente habiendo dado algunas muestras adelantadas de lo que falta eclosionar. Y es entonces cuando se corren los riesgos serios de entrar todavía en el descenso, buscar después ir promediando con precios menores, pero sin saber si se podrá llegar a tiempo para poder captar la reversión.  

Fijémonos qué viene ocurriendo en Estados Unidos, donde ya se ha gastado tinta y mensajes para anunciar que lo peor de la crisis quedó atrás. Y resulta que al poco tiempo, se descuelgan con otras novedades que hacen volver a temblar a los creyentes. La realidad simple de la tendencia indica que nunca más el Dow Jones pudo recobrar algo de confianza de los participantes, o empezar a dar vuelta la dirección de fondo: mellada hace bastante. Y por aquí, llegamos a ver otra vez al Merval rompiendo el piso de los «2.100» como si tal cosa. Está bravo.

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