"Deberían hacer ya un pago en efectivo"
Desde dos países diferentes, hubo ayer importantes opiniones sobre la marcha de las negociaciones de la deuda y la situación de la Argentina en general. Por un lado, el diputado alemán Lothar-Mark, mano derecha del jefe de Estado Gerhard Schröder para temas latinoamericanos, opinó que debe haber un « acuerdo razonable» con una quita no mayor de 50%. El titular de la Bolsa de San Pablo (Bovespa), Raymundo Magliano Filho, defendió la marcha de la economía brasileña y efectuó recomendaciones sobre los efectos de estar en default.
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Lothar Mark, diputado del SPD alemán (oficialista): "Una izquierda moderna ni siquiera puede considerar no pagar la deuda externa".
Lothar Mark habló con Ambito Financiero, el único medio en su gira por la Argentina. Veamos:
Periodista: ¿Cómo es el diálogo entre el gobierno alemán y los acreedores de ese país que son tenedores de bonos argentinos en default?
Lothar Mark: Más allá de conocer el problema, no hay mucho contacto por una cuestión simple: es un asunto de los acreedores privados con el gobierno argentino. El Estado alemán no puede hacerse cargo cada vez que las inversiones de los particulares alemanes se desarrollan de manera negativa. Lo que sí pedimos al gobierno argentino es que proponga una solución razonable a los acreedores y que se respeten los intereses de los ahorristas.
P.: ¿Qué considera usted un «acuerdo razonable» para la salida del default argentino?
L.M.: Primero no tomar posiciones irreductibles o extremas cuando se negocia. Segundo, pienso que una oferta razonable debería ubicarse en una quita cercana a 50%, junto con algún tipo de pago al contado en un cronograma que no supere los tres años. Creo que la mayoría de los acreedores aceptaría una oferta que incluya algún tipo de liquidación rápida de una parte de la deuda.
P.: ¿De cuánto debería ser ese pago al contado?
L.M.: Le repito, lo más cercano posible a 50% de la deuda reconocida.
P.: ¿Qué pasaría si no hubiera acuerdo?
L.M.: Lamentablemente provocará un panorama negativo para la Argentina, por lo menos en Europa. No es una situación que le recomendaría a ningún país. Muchos inversores importantes y serios borrarían a la Argentina de su agenda, y quizás, como lógica consecuencia, se unirían también otros países latinoamericanos.
L.M.: No es una frase más. Decir que la Argentina es un país amigo, y cuando un amigo está en emergencia no se lo puede dejar de lado. Además si la crisis en la Argentina se profundizaba, corría serio riesgo de continuidad el Mercosur, al que consideramos socio potencial y un amigo permanente de la Unión Europea.
P.: ¿Ese apoyo ante el FMI se mantendrá aunque no haya acuerdo entre la Argentina y los acreedores?
L.M.: Si, porque debemos diferenciar los intereses del Estado y los de los particulares. Esto, más allá de recomendar que se llegue a un acuerdo razonable lo más rápido posible.
P.: Es optimista en cuanto a la posibilidad de llegar a un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
L.M.: Siempre soy optimista, porque es una condición imprescindible para que los grandes proyectos avancen. Además estoy convencido de que el acuerdo se logrará.
P.: Desde la Argentina hay mucha gente, incluso funcionarios, que aseguran que en el fondo no hay voluntad de los países europeos de negociar subsidios al agro.
L.M.: Es una apreciación errada, sobre todo para el caso de Alemania. Este país es probablemente el que más dispuesto está a bajar sus subsidios, si el acuerdo con el Mercosur es amplio y provechoso para ambos, como se espera.
P.: ¿Francia piensa lo mismo?
L.M.: En ese país no se piensa exactamente igual, pero Alemania conversa permanentemente con Francia para que acompañe la posición del resto de la UE.
P.: Usted pertenece al SPD, un partido de centroizquierda. El gobierno de Néstor Kirchner se autocalifica igual. ¿Cómo debería gobernar hoy la centroizquierda?
L.M.: Hoy es muy difícil distinguir entre izquierda, centro y derecha. Pero un gobierno socialista eficaz debe «aggiornarse» al mundo moderno, pero teniendo en cuenta los problemas sociales como la seguridad, salud y educación, y mantener un nivel de vida razonable.
P.: ¿Cuál es el rol del Estado socialista moderno?
L.M.: Hay una dualidad problemática: está demostrado que las empresas estatales, casi en todo el mundo, son ineficientes y son mejor manejadas por los privados. Sin embargo, en muchos casos los privados se desprenden de muchos trabajadores y generan desempleo. Sobre este problema es donde hay que trabajar.
P.: ¿Es una posición razonable, para un gobierno de centroizquierda, no pagar la deuda externa?
L.M.: Una moderna izquierda no puede ni siquiera considerar esa situación. Debe asumir la responsabilidad de los compromisos comprometidos previamente por el Estado, lo que incluye la deuda externa reconocida.
P.: ¿Cómo cree usted que debe encarar el tema de la violencia piquetera un gobierno moderno de izquierda?
L.M.: Hay dos pasos. Primero, dialogar con esos grupos y explicar los daños que le hacen a la economía y -por qué no-a la izquierda. Si ese paso no da resultado, el Estado debe actuar y aplicar el monopolio de la fuerza, porque si no lo hace y renuncia a esto, se irá debilitando y los extremos pueden llegar a atraparlo.
Entrevista de Carlos Burgueño




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