Eduardo Camaño, presidente de la Cámara de Diputados, escucha ayer explicaciones de Carlos Snopek, encargado de Presupuesto y Hacienda, durante el comienzo del largo debate por el Presupuesto nacional 2005.
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Unos 15 diputados del PJ ya habían ratificado su negativa a otorgar facultades especiales al gobierno junto con el radicalismo y el resto de la oposición. Pero la conducción de la bancada creía ayer que tenía asegurados casi 120 votos, con ayuda de los diputados « transversales».
En realidad, en el debate en general los superpoderes fueron el centro de la escena. La bancada del justicialismo debió asegurarse la presencia de todos sus diputados para enfrentar a la oposición. Además, hubo otras críticas, como la ratificación del Decreto 214 de pesificación -que se pide este año nuevamente después de haber sido rechazado tres veces por el Congreso- y, sobre todo, la distribución de fondos para obras públicas.
El debate comenzó con el discurso del presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, el justicialista jujeño Carlos Snopek: «En esta transición debemos mantener la delegación de facultades legislativas para el jefe de Gabinete», se defendió por haber respetado a rajatabla todos los pedidos del gobierno mientras el PJ se debate entre disidencias.
El rechazo del radicalismo arrancó con Miguel Angel Giubergia: «Si en 2002 y 2003 se votó el Presupuesto respetando la ley de Administración Financiera, hoy no podemos aceptar que se otorguen estas facultades que ponen en grave riesgo la calidad institucional de la Argentina».
Alberto Natale, del Interbloque Federal, consideró que el Presupuesto «es una autorización para recaudar todo lo que se pueda y gastar todo lo que alcance. Con los superpoderes, el jefe de Gabinete puede hacer de goma el Presupuesto», graficó claramente.
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