La semana entrante será fundamental para la política monetaria a nivel internacional, con la primera decisión de tasas de la Reserva Federal (Fed) con Kevin Warsh como presidente del organismo. A eso se suman las reuniones del Banco de Inglaterra (BoE) y del Banco de Japón (BoJ), que se espera que eleve las tasas a su nivel más alto en 30 años, en un contexto en el que el aumento de la inflación global producto de la guerra en Medio Oriente ejerce cada vez más presión sobre los principales bancos centrales del mundo.
Semana clave para la política monetaria global: primera reunión de Kevin Warsh en la Fed y el Banco de Japón sube las tasas
El Banco Central Europeo dio el primer paso esta semana, siendo el primero de los grandes bancos centrales en subir las tasas producto de la guerra en Medio Oriente y la suba en los precios de la energía.
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Los principales bancos centrales decidirán el rumbo de su política monetaria con la guerra en Medio Oriente de fondo.
El Banco Central Europeo (BCE) lanzó la primera piedra el jueves pasado, cuando elevó su tasa de referencia por primera vez en tres años. Un movimiento que —según los analistas— busca evitar el mismo error que cometió tras la invasión rusa a Ucrania, cuando evitó subir las tasas luego del rebrote inflacionario que provocaron los mayores costos de la energía.
La economista de GMA Capital, Rocío Bisang, sostuvo a Ámbito que esa decisión del BCE "consolida la idea de que el efecto inflacionario de la guerra está siendo más persistente de lo que se esperaba inicialmente y los bancos centrales empiezan a reaccionar en esa línea".
El economista de Pepperstone, Felipe Barragán, adhirió a ese diagnóstico y explicó a este medio que "el umbral para recortar tasas subió de manera importante y, en algunos casos, el debate vuelve a ser si la política monetaria debe endurecerse adicionalmente para evitar efectos de segunda vuelta".
Debut de Warsh en la Fed
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed se reunirá este miércoles, con Warsh manteniendo su primera reunión en el cargo de presidente. El consenso del mercado es que no haya movimientos en la tasa de referencia del banco central norteamericano, que actualmente se ubica en el rango de 3,5%-3,75%.
Para Barragán, la autoridad monetaria "probablemente intentará comprar tiempo" antes de volver a elevar los tipos de interés, y espera que haya "una comunicación menos complaciente frente a la inflación". Y agregó: "La combinación de un petróleo aún elevado, expectativas inflacionarias más sensibles y una economía que aún no muestra un deterioro suficiente limita el espacio para validar recortes".
Los últimos datos del mercado laboral norteamericano fueron mucho mejores de lo esperado por los analistas, por lo que el consenso del mercado es que la Fed priorizará bajar la inflación a su meta del 2% interanual, incluso a pesar de las declaraciones de Warsh antes de asumir sobre su preferencia por una tasa de interés más laxa. De hecho, se espera que haya una suba de las tasas en la reunión de diciembre, según el FedWatch que mide el CME Group.
Bisang comentó que "el mercado va a estar atento más que nada al tono del discurso" de Warsh en su conferencia de prensa.
"Más que nada a qué tan duro se muestre frente a la inflación y al riesgo de que se vuelva más persistente. Eso en parte va a determinar la lectura del mercado sobre la posición que adopta en términos de independencia de la Fed", agregó.
El BoJ sube las tasas, ¿qué pasa con el carry trade?
La primera decisión de política monetaria será la del Banco de Japón, que se conocerá durante la madrugada del martes. Los especialistas coinciden en que la autoridad monetaria a cargo de Kazuo Ueda eleve las tasas al 1% desde el 0,75% actual, marcando su nivel más alto desde julio de 1995.
La expectativa está en lo que podría ocurrir con el carry trade entre el yen y el dólar, uno de los más importantes a nivel mundial, ante un escenario en donde la Fed mantenga las tasas y el BoJ las suba, achicando el diferencial.
Consultado por Ámbito, el economista de Oxford Economics, Norihiro Yamaguchi, explicó que "es cierto que se están acumulando posiciones cortas especulativas en yenes, lo que sugiere que podría dar lugar a una apreciación del yen si estas posiciones se liquidaran".
Pero afirmó que "una suba por parte del Banco de Japón por sí sola no será el detonante, dado que el mercado ya ha descontado la suba basándose en el discurso del gobernador Ueda del 3 de junio".
Afirmó que "se necesitará algo más para que se liquiden las posiciones cortas en yenes, por ejemplo, una reevaluación por parte del mercado de las perspectivas de política monetaria de la Fed o una intervención cambiaria".
De manera similar, Barragán sostuvo que "un alza del BoJ combinada con una Fed en pausa puede complicarlo, pero no necesariamente desarmarlo de forma automática". Afirmó que "mientras la Fed mantenga tasas elevadas, el incentivo estructural para financiarse en yenes no desaparece".
Y agregó: "El riesgo está en que el mercado empiece a percibir que el BoJ va 'detrás de la curva' y que, por lo tanto, podría verse obligado a acelerar el ciclo de alzas. En ese escenario, un repunte de la volatilidad del yen sí podría gatillar una reducción más desordenada de posiciones de carry".
El Banco de Inglaterra
La última parada es el Banco de Inglaterra, que dará a conocer su decisión este jueves. Bisang comentó que "si bien no se esperan subas inmediatas en el caso del BoE, las expectativas de mercado muestran una mayor probabilidad de incrementos de tasas hacia adelante".
Barragán llegó a una conclusión similar, ya que afirmó a este medio que el BoE se encuentra "esperando más evidencia antes de ejecutar nuevas alzas".
Y agregó: "La inflación sigue siendo un riesgo, pero los datos recientes de actividad, mercado laboral y salarios se han moderado. Por eso, el escenario más probable es que mantenga la tasa con un tono cauteloso".
La tasa se ubica actualmente en 3,75%. La última vez que la autoridad monetaria británica subió las tasas fue en junio de 2023.





