Desde la puesta en marcha de la nueva edición del dólar soja, los agroexportadores ingresaron, solo por este mecanismo, más de u$s1.200 millones, lo que le permitió al BCRA acumular reservas por unos u$s622 millones. En tanto, la situación para el productor, quien es hoy el que tiene el grano guardado en sus silos, también es más que favorable, porque la mercadería disponible día a día sube en el mercado local, ante una fuerte demanda de los agroexportadores que buscan aprovechar el tipo de cambio diferencial de $230 hasta el próximo 30 de diciembre. Este martes, la soja alcanzó su valor máximo de $90.000 la tonelada y de continuar esta tendencia podría tentar aún más a los agricultores a vender todo el grano disponible.
Según la estadística que lleva adelante la secretaria de Agricultura, a la fecha, quedan por vender alrededor de 10 millones de toneladas de soja la campaña 2021/22, mientras avanza la siembra del nuevo ciclo con diversos inconvenientes producto de la falta de precipitaciones. En este contexto, aquellos que aún conservan grano, en su mayoría grandes productores y grupos de siembra que tuvieron la espalda financiera necesaria, eligen vender pero a precios más que convenientes.
Es por ello que las agroexportadoras y acopios deben salir al mercado disponible a ofrecer bastante más que $80.000 la tonelada, el precio inicial que había mencionado el Gobierno como mínimo. En tanto, si se tiene en cuenta la edición anterior del dólar soja, durante las primeras semanas de septiembre la mercadería llegó a cotizar hasta los $75.000 pero con el transcurso de los días cayó a poco menos de $70.000 la tonelada.
En definitiva, los productores que pudieron guardar grano hoy están haciendo un muy buen negocio en un contexto en el que los precios internacionales también están en alza ante los temores de un posible recorte de la cosecha en Sudamérica producto de la sequía.
Por supuesto que la suba de la mercadería disponible es una buena noticia para el productor, pero no lo es tanto para aquellos actores de la cadena que utilizan el grano o sus subproductos para la alimentación animal. Es por ello que el Gobierno, más precisamente la secretaria de Agricultura, avanza con un plan para otorgar compensaciones de entre $20.000 y $25.000 por tonelada de soja a las empresas extrusadoras del grano que luego venden el balanceado a los convertidores de proteína. De esta manera, se aseguran que la suba del precio de la soja en el mercado interno no repercuta en los costos de producción de productos calves como la carne de vaca, cerdo o pollo.
Desde el sector señalan que serían en total $25.000 millones los que deberá desembolsar el Gobierno para llevar adelante estas compensaciones que comenzarían a regir en los próximos días y lógicamente hasta que siga en vigencia el dólar soja.
Mientras tanto, otra acción que la secretaria de Agricultura confirmó este martes es la puesta en marcha financiamiento de $2.500 millones para asistir a las once provincias que sufrieron heladas.
En este sentido, se ejecutará el Fondo de Emergencia Agropecuaria por un total de $1.500 millones para acompañar a las y los productores afectados de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy y Santa Cruz. Asimismo, desde Fondagro se pondrá a disposición de esas provincias una línea crédito por $1.000 millones a tasa de 0%, para que las y los pequeños productores destinen a inversiones y capital de trabajo. La misma tendrá un máximo de $900.000 por productor o productora, y contará con un plazo de 30 meses, con 18 de gracia.
Uno de los focos de la gestión Massa al frente de Economía, junto a Bahillo en Agricultura claramente está enfocada en asistir a los grupos más vulnerables del campo mientras consigue divisas de la mano de las agroexportadoras.
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