29 de abril 2002 - 00:00

EEUU celebró el fin de la recesión

Washington (AFP) - La economía estadounidense registró un fuerte crecimiento en el primer trimestre que se tradujo en un aumento de 5,8 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI), pero este resultado parece no disipar las dudas sobre la reactivación, debido a la persistente debilidad de las inversiones y el riesgo de desaceleración del consumo.

Los analistas preveían un crecimiento de 5% en los tres primeros meses del año, tras un aumento de 1,4% en el cuarto trimestre de 2001 y una contracción de 1,3% en el tercero.

Se trata del mejor desempeño económico desde los últimos tres meses de 1999.

El presidente estadounidense, George W. Bush, afirmó que el aumento del PBI es alentador pero sostuvo que aún no está satisfecho, y que todavía debe hacerse más para asegurar una reactivación duradera de la economía. «Por alentadora que sea esta cifra, sigo sin estar satisfecho, tenemos mucho por hacer», dijo Bush.

• Punto débil

La prudencia del presidente es compartida por muchos analistas. «El importante incremento del PBI de enero a marzo exagera el real vigor de la economía, en la medida en que más de la mitad de esta ganancia (+3,1 puntos porcentuales) se explica por el movimiento sin precedentes de liquidación de stocks de las empresas en 2001», destacó John Lonski, principal economista de la firma de calificación financiera Moody's.

Además, las ventas a los consumidores de bienes y servicios se desaceleraron, con un aumento de sólo 2,6% en el primer trimestre, luego de un alza de 3,8% durante los tres últimos meses de 2001, agregó. El consumo es el principal motor de la economía estadounidense. Otro punto débil, según este economista, es que las inversiones cayeron 5,7% durante los primeros tres meses de este año, luego de una caída de 13,8% en el último cuarto de 2001.

«La débil rentabilidad de las empresas, como lo muestran los resultados financieros decepcionantes del primer trimestre, y las incertidumbres desatadas por la crisis en Medio Oriente, con su impacto potencial sobre los precios petroleros, desalientan a los jefes de empresa de aumentar sus inversiones», explicó Lonski.

Si las inversiones no se reactivan, el mercado del trabajo no tendrá una verdadera mejoría, lo que podría afectar peligrosamente el consumo y el sector inmobiliario, destacó.

La fortaleza de estos dos sectores, alentada por el descenso de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed, banco central), permitió atenuar la última recesión, que oficialmente comenzó en marzo de 2001 y que terminó probablemente durante el otoño boreal.

El presidente de la Fed,
Alan Greenspan, destacó el pasado 17 de abril que la viabilidad de la actual reactivación de la economía dependería sobre todo de una recuperación de las inversiones. Ahora que la liquidación de existencias terminó, la reactivación «dependerá de la evolución de los beneficios de las empresas y de sus inversiones», señaló.

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