La visita a Washington de Carlos Ruckauf se agotará en las relaciones públicas y tendrá poco que ver con la política exterior. El canciller visitará a los principales funcionarios de la administración de George W. Bush pero no podrá ofrecer respuesta alguna para la principal incógnita que se formulan esos interlocutores: cuál es el programa que llevará adelante la Argentina para salir de la crisis en que se encuentra sumida y recuperar credibilidad ante los inversores y los demás países que deben asistirla. Ruckauf ignora los lineamientos de ese programa, que todavía no está definido dentro del gobierno. A este problema principal, el canciller agrega otro que es su baja credibilidad personal: ¿quién puede creerle la promesa de un ajuste presupuestario a alguien que acaba de dejar la gobernación del principal estado argentino con tal de no llevar adelante ese recorte? Poca fuerza la de Ruckauf en esta visita que tendrá hoy su instancia más importante, la entrevista con el secretario del Tesoro, Paul O'Neill.
La ronda de entrevistas de la misión argentina en los Estados Unidos comenzó al mediodía, antes del almuerzo, con el embajador norteamericano ante las Naciones Unidas,
Luego se almorzó en la residencia del embajador argentino con las segundas líneas del Departamento de Estado, de Comercio y de Seguridad Nacional. Fueron catorce comensales que hablaron en forma distendida, cada uno de sus áreas -de la parte argentina
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