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3 de marzo 2006 - 00:00

El discurso en lo económico

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Pero la economía requiere cifras y afirmaciones más exactas porque tienen repercusión que puede alterar planes de producción y de empleo. Desde que cesó la auditoría del Fondo Monetario, porque no tenemos más sus créditos por cancelación, las cifras oficiales perdieron certeza. No hay quien corrobore si son exactas o no (de ahí que se traben inversiones extranjeras).

No se trata de que el Presidente haya repetido que el canje de deuda ahorró 67.000 millones de dólares cuando en realidad fueron u$s 47.000 millones porque suma, aunque estén siempre latentes para cualquier gobierno futuro como son cobrables, los u$s 20.000 millones de los que no ingresaron al canje. Pueden llegar a ser como el «oro nazi» en Suiza durante la Segunda Guerra Mundial cuando después de 55 años los bancos tuvieron que devolverles a los judíos. El deudor y herederos raro que olviden.

Tampoco serían 47.000 millones de dólares ahorrados si se tiene en cuenta que el hecho del default y excluir a los bonistas externos, preferentemente italianos, demandó la abstención de inversiones del mundo, que aún continúa sobre la Argentina. Del primer lugar en Latinoamérica en atraer capital -realmente de inversión y no especulación- en la década del '90 pasamos al quinto lugar hoy luego de México, Brasil, Chile y hasta Colombia. Pero también «quita de 67.000 millones de dólares» pasó a ser «cifra política».

Con «beneficio de inventario» podemos aceptar que -dijo el Presidente- la pobreza bajó de 57,5% a 34% y la indigencia de 27,5% a 12,5%.

Fue sincero al admitir que necesitamos 3 puntos más de inversión del PBI (unos 4.200 millones de dólares por año extras se requieren) pero los conceptos que rodearon la admisión no. Hubo «políticas económicas irresponsables en el pasado» pero seguramente no fueron a las que se refiere el Presidente, por ejemplo cuando se abrió la economía, se actuó con libertad, se achicó el Estado, se privatizó como los grandes países de Occidente desde hace décadas y Chile y Brasil ahora. Las políticas erradas fueron populistas de derecha, como lo son ahora los populismos de izquierda.

Dijo que vamos escalando «peldaño a peldaño». En realidad vamos a saltos de varios peldaños hacia arriba pero no por esta política económica sino porque en reales «peldaños» en China y en la India cada vez más gente come mejor y suma bienestar. Que ingrese mucha plata, entonces, no significa que se la esté usando bien sino que se la está distribuyendo antes, en relación con generaciones futuras que se quejarán -como ahora hizo el Presidente- de «políticas económicas irresponsables del pasado». Nos lo reprocharán cuando se empobrezcan por tener que comprar petróleo y gas importados porque no usamos en esta época de la abundancia para explorar. Cuando llegue una sequía, una plaga, una debacle internacional y baje «la abundancia» se recordará mal a los actuales argentinos no haber tenido, por ejemplo, una real «política industrial» que nos dé empresas eficientes capaces de vender localmente a precios internacionales y exportar.

No vayamos al «índice de Gini», que algún impráctico le incluyó como tecnicismo al discurso presidencial (es un índice de desigualdad de ingresos que inventó un estadístico italiano fascista, Corrado Gini). Un presidente no tiene que conocer a Gini, pero sí debe saber y explicarle al Congreso que entre julio-agosto y setiembre del año pasado aumentó la brecha entre ricos y pobres en el país. Se conoció el dato el 8 de febrero, el 9 (sólo un día después de publicarse en los diarios) la ministra Felisa Miceli salió a decir que esa medición no es creíble (en realidad tiene razón) pero el 14 de febrero el gobierno recurrió a una de sus dos armas más sutiles de política económica: el «subsidiazo». Y aumentó los planes sociales para bajar el «Gini».

Que haya dicho que el brote inflacionario es transitorio es comprensible. ¡Qué estampida habría si un presidente dijera lo contrario! O sea es de forma.

No es de forma ni correcto que se exprese al Congreso que cancelarle toda la deuda al Fondo Monetario fue «un verdadero hito histórico» como algo elogiable. Olvida el Presidente que canceló créditos del FMI a tasa promedio de 4% anual en dólares y suplantó a ese organismo por la Venezuela de Chávez que le extrae mucho dinero al país con compras y ventas rápidas de títulos a 8% anual en dólares o sea el doble de costo con Hugo Chávez que con el organismo. Respetable que no haya referencia a que vamos a cancelar adelantado deuda pública, como Brasil y Venezuela, tras no tener deuda con el Fondo. Bueno sería que les pagáramos a privados -aunque ciertamente ahorraríamos- si para ello le pedimos a Chávez.

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