25 de abril 2002 - 00:00

El documento más importante en años lanzó el poder político más gravitante hoy del país

Desde 1989, con las leyes de Reforma del Estado y Emergencia Económica, hace 13 años, no se conoció en el país un documento tan importante y definitorio como el que fue lanzado ayer desde Olivos. Se lo conoce como el «Documento de los 14 puntos» y lleva la firma del presidente de la Nación designado, Eduardo Duhalde, pero fundamentalmente de 17 de los 24 gobernadores. Los 7 restantes hasta ahora no lo habrían hecho sólo por cuestiones circunstanciales y no se han pronunciado con objeciones hasta ahora. Capital Federal (Aníbal Ibarra no quiso firmar antes de analizarlo más; lo hará hoy), Santa Cruz (firmó un representante de Néstor Kirchner), Neuquén (imposibilitado de viajar Jorge Sobisch), San Juan (Alfredo Avelín tiene un conflicto político provincial), La Rioja (Angel Maza no pudo viajar pero adhirió totalmente), San Luis (la goberna-dora Lemme de Alonso participó pero tuvo que ausentarse luego) y Entre Ríos (Sergio Montiel también tiene conflicto político provincial aunque hizo llegar su adhesión).

Como aquellas leyes de 1989, lo rubricaron ayer justicialistas y radicales, o sea, la mayoría política del país. También, como aquellas leyes que volcaron a la Argentina a un capitalismo moderno lejos del estatismo, este «Documento de los 14 puntos» tendrá que ser una bisagra en el desarrollo y fundamentalmente en la recuperación del país en su peor crisis histórica. Termina con la locura que invadió a los argentinos -en realidad a los políticos argentinos-sobre aislarse del mundo, romper con los organismos internacionales de crédito, «cubanizar» o «chavenizar» el país y otros exabruptos político-económicos lanzados últimamente. Además de revolotear por Olivos y Casa Rosada economistas de tan escaso prestigio por sus ideas.

No se suponía que de una crisis política absurda en sus motivaciones -buscar un «dólar quieto»- que lanzó el presidente Eduardo Duhalde el lunes saliera un documento tan decisivo, con tanto respaldo del máximo poder hoy en la Argentina, los gobernadores, y que éstos se jugaran tan a fondo en un documento que los compromete y que pare-cía irremontable como nuevo sistema de coparticipación (en 60 días), firmar los acuerdos bilaterales de Nación con cada una de las provincias (en 15 días para cumplir el Pacto Fiscal rubricado) o premios pero también «castigos» -como en Brasil-por la irresponsabilidad fiscal tanto en la Nación, provincias o municipios, lo cual significa una referencia directa a no soportar más gobernantes desaprensivos con los déficit en las administraciones públicas donde actúan.

Detrás del escueto documento hay mucho para deducir. El punto 1 respeta «los acuerdos internacionales», lo cual impone al gobierno gastarse el próximo 15 de mayo 800 millones de dólares para pagar al Banco Mundial y no caer también en default con organismos internacionales.

Podría decirse que el documento tiene 10 puntos ejecutivos y decisivos, aunque no se cree que en 90 días salga el proyecto de nueva coparticipación por las discusiones que provocará. Pero puede andar cerca del término.

Los otros 4 puntos son voluntaristas, de los que «deben estar» en un documento de este tipo como «alentar inversiones», «repatriar capitales argentinos», restablecer «en forma inmediata un sistema financiero sólido» y el de «garantizar, hacer previsible y dar liquidez» sobre los fondos del «corralito».

Este último punto es el que hará desalentar a muchas personas con fondos retenidos porque no da -no puede dar-una solución inmediata. Pero el cumplimiento de este importante documento llevará a estar más cerca de recuperar los ahorros, aunque ahora no se pueda satisfacer. Al contrario, ayer los aprisionó más el Congreso actuando con celeridad en leyes, como el nuevo clima en el país impone.

No se sabe aún quién va a ser ministro de Economía. Se habla de Roberto Lavagna, un economista vinculado en 1985 a aquel recordado plan austral del alfonsinismo. Ayer viajaba desde Bélgica.

De cualquier manera con este «Documento de los 14 puntos» como respaldo será más fácil ser titular de Economía aun en un país en crisis terminal. También con lo firmado ayer nadie entiende bien por qué tuvo que renunciar un ministro correcto, ya conocido en el exterior y aprobado, como era Jorge Remes Lenicov. Fue un grave error de Duhalde haberlo llevado a dimitir. Ayer gobernadores le pedían a Remes que reviera su actitud, pero se niega por el manoseo, aunque en definitiva se apoyó en el documento de los gobernadores todo lo que él y Mario Blejer defendieron interna y externamente. El daño en el exterior por esta nueva crisis institucional sin sentido alguno es ya grave. Paul O'Neill, poderoso funcionario del Tesoro norteamericano, ayer fue duro con la Argentina. Pero tras conocer los términos del documento -y el fuerte poder que lo respaldaprometió una rectificación.

Guste o no Lavagna, los gobernadores insistieron en dar el respaldo a una política, pero no comprome-terse con este gobierno en su ejecución. Desconfían de Duhalde.

Aunque el documento reivindica bastante al país, la imagen exterior -y también interior-de Eduardo Duhalde quedó más ajada. Su «dólar fijo» o «quieto» no quedó incluido en el documento, pero sí lo razonable en esa materia cambiaria y en precios: «políticas monetarias y fiscales con disciplina» que eviten subas descontroladas y contra la «inestabilidad cambiaria». Lógico, razonable.

¿Cumplirá Eduardo Duhalde este documento que equivale en principio a un plan económico, también político, porque efectiviza la ley teórica sancionada de reducir los costos de la política y nuevas formas de selección electoral? O sea terminar, por ejemplo, con las «listas sábanas» donde se disimulan muchas mediocracias que asumen escaños en el Parlamento.

Duhalde es visceralmente populista, no puede entonces cambiar. Dispuesto a respetar un documento con una orientación de libre empresa, de apertura del país al mundo, con razonabilidad en el manejo económico, con una «letra no escrita», pero expresada donde los gobernadores tratan de ayudarlo a superar las trabas para su cumplimiento (esencialmente salvarlo del disloque parlamentario permanente) es posible que se esfuerce por cumplir y gobernar con más seriedad. Lo alentará que a cambio de ello salga el acuerdo con el Fondo. Ahora se acercó mucho para recibir ayuda para planes sociales, que es su principal y casi única óptica desde la presidencia.

Pero es cierto que necesitaba un respaldo político fuerte para sacar del Congreso la derogación de la tenebrosa Ley de «subversión económica» o la no menos deplorable «reforma a la Ley de Quiebras». Desde ayer se descuenta que éstas saldrán y la de «sentencia firme» ya se sancionaba anoche. Un paso muy importante para salvar al sistema financiero, sobre todo de la enajenación judicial, aunque este documento casi lo único que no puede asegurar es el retorno a la sensatez a la Justicia argentina.

Hasta donde se conoce rodearán al Presidente «asesores» de lujo como Guillermo Calvo, Humberto Petrei y el mismo Remes Lenicov aunque éste podría ir de Jefe de Gabinete porque, indudablemente, este gobierno sin figuras relevantes lo necesita. Casi un «colegiado» muy respetable para vigilar el cumplimiento del documento de los gobernadores.

Tiene entonces Duhalde todas las armas para una gestión más eficaz, más coherente de la hasta ahora realizada. Los gobernadores del país le han demostrado -además de brindarle su poder político- mucha mayor razonabilidad que los intendentes del conurbano bonaerense en los que se apoyó para subir. Un documento así -surgido del boceto inicial de un gobernador en vertiginoso ascenso, Juan Carlos Romero de Salta- no podría haber salido del único sustento político que hasta ahora tenía el Presidente, el «club bonaerense» donde se destacaba el populismo radical más estatista.

El país puede ahora esperar -aunque no esté asegurado- un manejo de la crisis más racional, mucho más serio. Ojalá.

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