Christine Lagarde, advirtió de que "la recuperación es demasiado lenta, demasiado frágil y que aumentan los riesgos sobre su duración" pero matizó que "la buena noticia es que tenemos crecimiento, no estamos en crisis".
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En un discurso en Fráncfort, antes de visitar a la canciller alemana, Angela Merkel, la directiva apoyó la política monetaria que han implementado el Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal (Fed) tras el aumento de los riesgos para el crecimiento económico.
Lagarde se reunirá este martes por la tarde en Berlín con Merkel y los máximos responsables de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y la Organización Internacional del Trabajo.
"Hemos progresado mucho desde la gran crisis financiera pero como el crecimiento ha sido demasiado bajo durante demasiado tiempo, mucha gente simplemente no lo nota", añadió Lagarde al presentar los principales asuntos que discutirán los líderes políticos en la próxima reunión de primavera del FMI en Washington a mediados de este mes.
El FMI revisó a la baja en enero sus previsiones de crecimiento global dos décimas para este año hasta el 3,4 % y hasta el 3,6 % para el 2017. Es posible que el FMI vuelva a revisar a la baja sus pronósticos pero Lagarde no dio hoy cifras concretas y se centró en describir los factores que ralentizan el crecimiento: la desaceleración de China, la recesión en Brasil y Rusia, la caída de los precios de las materias primas, así como el terrorismo y la guerra.
Lagarde elogió al presidente del BCE, Mario Draghi, y al BCE por "los pasos que han adoptado para mejorar la confianza y las condiciones financieras en la zona del euro, que apoyarán la recuperación".
El FMI considera "positiva" en las actuales circunstancias la introducción de tipos de interés negativos que han acometido el BCE y el Banco de Japón (BoJ), si bien también reconoce que la medida tiene efectos colaterales que exigen vigilancia, según Largarde.
También calificó de apropiada la decisión de la Fed de diciembre junto a su compromiso de que los próximos movimientos dependerán de los datos.
Pero advirtió del peligro de ser complacientes y de no tomar una acción decisiva para afrontar los problemas y riesgos que persisten.
Lagarde hizo hincapié en que cada país necesita "diferentes acciones" pero, en términos generales, todos necesitan reformas estructurales, políticas fiscales orientadas al crecimiento y una política monetaria expansiva, que por sí sola no "puede ser el alfa y omega de la recuperación".
"Estamos en alerta, no en alarma. Se ha producido una pérdida de velocidad del crecimiento. De cualquier forma, si los políticos pueden afrontar los retos y actuar de forma conjunta, los efectos positivos y la confianza global -y la economía global- serán sustanciales", según la directora gerente del FMI.
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