Mientras el Ministerio de Economía ya le está encomendando a las otras carteras que vayan elaborando sus previsiones de gastos para el próximo año, con la idea de armar un Presupuesto 2024 con déficit cero, este año, la regla fue superar los límites que le había marcado la norma.
Mediante decisiones administrativas simples, en función de facultades delegadas por el Congreso al Poder Ejecutivo, el Gobierno dispuso de un gasto de $506.306 millones adicional al autorizado.
Cerca de la mitad de ese gasto adicional se formalizó con una decisión administrativa, la 631, que aumentó el total del presupuesto de la Administración Nacional en $235.114 millones y el cálculo de los recursos en $225.604 millones, incrementando el déficit financiero en un total de $9.509 millones, según el análisis de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC).
Los mayores gastos se fueron concretando el 22 de enero, $52.328 millones; el 29 de marzo, $48.751 millones; el 2 de mayo, $22.347 millones; el 1° de junio, $15.212 millones; el 5 de julio, se incrementa el déficit primario en $73.903 millones y el financiero en $73.907 millones; y el 1° de agosto, $9.509 millones.
No obstante ese incremento en el devengado, el gasto real que sirve para presentar ante el FMI marcan una baja del 5% anual real en el primer semestre. Según consultores privados, en la segunda mitad de 2023 debería caer 13% para lograr la meta del 1,9% del déficit de este año.
Según informó el Palacio de Hacienda, durante el fin de semana, Sergio Massa va a mandar al Congreso un presupuesto 2024 con déficit cero, una propuesta similar a la que tienen los economistas de Juntos por el Cambio. La cuestión, según se plantea en una minuta de la reunión de equipo económico del pasado viernes, es que se buscará recortar el gasto tributario. Se trata de ir eliminando beneficios fiscales que tienen determinados sectores económicos y sociales, ya sea porque lo determina la ley que crea los impuestos, o porque son consecuencia de programas de incentivo.
En tanto, un informe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) indica que “el Sector Público No Financiero (SPNF) lleva acumulado un déficit primario de 2,8% del PIB, 0,6 puntos del PIB más alto que el de igual período del año pasado”.
En esa desmejora incidieron tanto la pérdida de derechos de exportación (0,9% del PIB) como la caída de ingresos por rentas de la propiedad (0,6% del PIB), este último concepto objetado por el Fondo Monetario Internacional. En tanto por el lado del gasto, la construcción del Gasoducto Néstor Kirchner impulsó la suba de 0,4% del PIB en las erogaciones de capital.
Un elemento a tener en cuenta es si, una vez que se definan los candidatos para las elecciones nacionales de octubre, habrá algún acuerdo entre las fuerzas política para mantener o eliminar en la ley de Presupuesto de 2024, las facultades que tiene el Poder Ejecutivo para redefinir partidas e incrementar erogaciones, lo cual convierte a la ley en meramente declarativa.
Dejá tu comentario