Al llegar a una marca de 1.487 puntos, como tantos por encima del cierre del viernes pasado, el índice dio por terminada su misión alcista. Si bien se abría la semana después del feriado, y envolvía el ambiente previo cierta atmósfera de una fecha para fabricar repuntes de alguna magnitud, la realidad del desarrollo demostró que lo que se había visto en el difícil desempeño de la semana anterior seguía teniendo vigencia. Una plaza que se fatiga velozmente, donde las órdenes de demanda procuran dar el impulso y buscando que todo el desarrollo se retroalimente, pero encontrando una corriente de oferta que cede solamente por pasajes. Y retorna, más incisiva que antes...
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La fecha no tuvo que lamentar un ritmo de altas cantidades, sino que en el recuento final no se pasó de los 54 millones de pesos de efectivo para acciones, con casi $ 19 millones derivando a los CEDEAR.
Resultó así una tarde que invitaba a la siesta en alguna butaca disponible, en la que llegó -además- confirmación exterior acerca de un rebaje importante del Dow y en parecido nivel el Bovespa. Y en la epidemia de «malaria» del día, el Merval alcanzó a un deterioro mínimo -de 0,56%- con cierre en 1.470 puntos. Pólvora que se gasta muy rápido, sin poder salir de una posición netamente defensiva. La merma del Galicia -con 1,4%- fue pieza clave para el conjunto. Mercado refugiado en un volumen bajo, que no alcanzó.
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