Estaba pendiente de ver lo que constituía el remate semanal de mercados que habían recibido el estímulo que procuraban, de parte de la Reserva Federal. Si lo que se otorgó como rebaje de tasas fue más de lo esperado, y esto da pie para suponer que la situación era sumamente delicada (o hubieran dado menos) resultó un entretejido que comenzó a cobrar cuerpo, desde el día después del hecho y el gran repunte. El miércoles ya resultó más trabajoso, el jueves fue desvaído y hasta proclive a dispensar flojedad para el viernes. Con lo cual, la expectativa por ver la última rueda semanal tenía el valor agregado de poder medir la consistencia -o no- del rebote producido desde el martes. A la vista del producto general de los índices, puede calificarse de «satisfactoria» la gestión realizada en los recintos.
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Término austero, como lo emplean las sociedades empresarias sobrias y eficientes, pero que lleva consigo el mérito de haber respondido bien al suspenso. El Dow remató en medida cautelosa, con 0,5% de alza, el Bovespa lo elevó a 1,2% de suba. Y el Merval entró en la onda positiva, llevando 1% a su cuenta semanal. Al sumarle la otra variable, volumen, un punto favorable al verificarse que las acciones llegaron nuevamente a los $ 101 millones de efectivo, permitiendo un buen «barrido» de oferta y sin permitir claros en la barrera.
El trayecto completo dio buenos repuntes a casi todos. Partiendo de un Dow Jones que se acercó a 3% de mejora, con el Bovespa en el papel más brillantes y casi 6 por ciento.
Para el Merval, un saldo de porte medio, 3,5% de aumento en estos días y muy impregnado de lo que hiciera Tenaris por sí misma (con su importancia en el ponderado).
Cabe insistir en la faceta de los negocios, porque se sostuvo el ritmo de demanda a las exigencias y no es muy frecuente, en esta época, ver volumen de tres dígitos. Termómetro, de paso, para ver mayor lubricación del mercado y sector financiero. Y la Bolsa, agradecida.
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