Más cerca imposible: una empresa decidió mudar sus oficinas frente a una facultad para poder atraer mejor a estudiantes y futuros graduados. Así de difícil está conseguir profesionales en la Argentina, en especial de las carreras técnicas, contables y científicas.
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Así, la consultora Accenture invirtió más de u$s 3 millones para reciclar y alquilar un edificio de quince pisos que espera llenar de 1.400 profesionales. Y dadas las enormes dificultades que hay en el mercado local para conseguir gente calificada, buscaron un predio justo enfrente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, para que los estudiantes (y posibles pasantes/empleados) sólo tengan que cruzar la avenida que separa las aulas de sus oficinas.
«Por suerte encontramos un edificio en Córdoba y Junín; creemos que esto nos dará una ventaja sobre las otras empresas con las que competimos por los mismos profesionales jóvenes, que están por egresar de las carreras que nos interesan», dijo a este diario Roberto Alvarez Roldán, CEO de Accenture para la Argentina.
El grupo, que a nivel global emplea a unas 180.000 personas, padece los mismos males que muchas de sus empresas competidoras pero también sus clientes: la falta de interés de los jóvenes en carreras técnicas. «Deberíamos tener 1.500 profesionalestrabajando para nosotrosel año que viene, y tenemos-600; esperamos poder contratar los otros 800/900 antes de que termine 2008», admite. «Pero para eso tendremos que ser (al menos en la percepción de nuestros futuros asociados) el mejor lugar de la Argentina para trabajar.»
En este sentido, el primer paso fue rentar el edificio frente a la facultad, «lo que -esperamosfacilitará mucho el reclutamiento de estudiantes», dice el ejecutivo. La calidad de los profesionales argentinos ya ha provocado que la filial local genere 50% de su volumen de negocios atendiendo cuentas del exterior. Alvarez Roldán agrega que «en el país está 30% de la gente que maneja el sector financiero de Accenture a nivel global, o sea gestión con proveedores, tesorería, contratos, etc.».
Explica que hasta hace poco tiempo este «off-shoring» argentino se basaba en que aquí había mano de obra barata. «Eso se acabó porque es imposible competir con los costos de India, Filipinas y -en menor medida-con China: allí hay tanta demanda interna que están quedándose sin gente para abastecer otros mercados», explica Alvarez Roldán. «Hoy desde la Argentina-podemos competir con mano de obra calificada y especializada, con valor agregado; ya no interesamos tanto para call centers sino para elaborar informes financieros, estudios, análisis...»
Agrega que la «venta» de estos servicios desde la Argentina ya no depende del tipo de cambio: «Logramos levantar la barra, y nuestros clientes ya comprobaron que los egresados argentinos de establecimientos de educación bilingüe tienen en promedio un nivel y una capacidad de análisis muy superiores a los de sus pares de Estados Unidos o Europa».
Sin embargo, todo este panorama idílico vuelve a tropezar con la reticencia de los jóvenes argentinos a encarar carreras como las que se necesitan. «Un estudio que encargamos recientemente demuestra, para nuestra desesperación, que a los chicos no les interesa la remuneración. Creíamos que la variable de ajuste era la plata y resulta que quizás les importa más que les demos un 'gadget' (aparato tecnológico novedoso) que nadie más tiene», confiesa el empresario. «Es una pena: ellos y nosotros estaremos perdiendo una oportunidad dorada de crecer.»
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