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El proyecto que presentó ayer el Ejecutivo, y que lleva las firmas de Duhalde, el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, y del ministro de Economía, Roberto Lavagna, justifica esta decisión en la necesidad de enfrentar «la crisis presupuestaria que atraviesan las finanzas públicas tanto a nivel nacional, así como provincial y del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires», situación que «hace imprescindible adpotar de manera inmediata medidas que tiendan a revertirla». Además, se asegura en los considerandos del proyecto de ley que estos beneficios «no trajeron consigo los resultados esperados pues la sustancial merma de los recursos fiscales que ocasionó no se tradujo en ningún momento en factor generador de la actividad económica». Luego el armado de la ley consta de sólo tres artículos donde el fundamental es el primero donde se pide que el Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta vuelva a incluirse en los sectores beneficados con los planes de competitividad.
Entre otros rubros se encontraban dentro de estos beneficios la elaboración de bebidas, tabacaleras, laboratorios, productos farmacéuticos, sustancias químicas, metales, siderúrgicas, industria electrónica, fabricación de pilas y baterías, acumuladores, tubos y válvulas, fabricantes de joyas, artículos de deporte, algunos productores agropecuarios y el sector automotor.
En un principio, desde marzo de 2001, estos planes de competitividad incluían también la alternativa de poder descontar la totalidad del impuesto al cheque de IVA y Ganancias, además de parte de las deducciones patronales de estos dos impuestos. Este beneficio fue eliminado desde noviembre del año pasado.
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