Golpeando contra las banquinas, en dos ruedas la plaza accionaria se movió desde una pérdida de 3,5%, a un repunte de ayer con 2,3%, sembrando la sensación de una temporal ausencia de dirección y de rumbo cierto. Si lo del martes aparecía como una muestra de desencanto, por expectativas insatisfechas con el mensaje presidencial, lo de ayer lució como un presuroso amortiguar de la brecha excesiva. Acaso, para no convertir lo negativo en un principio de temores mayúsculos. Lo concreto es que la baja inicial se suavizó en buena medida, partiendo de un mínimo intradiario en los 947 puntos, subiendo a picos de 982 y para concluir en marca de 972.
• Fuerte ritmo
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Lo más llamativo pasó por una aceleración del intercambio, con un choque de fuerzas que no se apreciaba en estas semanas. El volumen fue más generoso dejando una cifra de $ 6 millones de efectivo para acciones, superando en 65% la marca de crucero, que persistía en los $ 34 millones. Sirvió para barrer superficie de ventas de calibre, asimilarlas y dejar resto para una recuperación. No se pudo conservar el máximo, lo que era un rebote de similar proporción a la baja previa, pero lo que quedó de manifiesto es una zona de turbulencias surgida en la semana y que dotó al mercado de golpes de cotizaciones, que exponen doblemente al riesgo. Hoy, ocasión para ver qué tónica predomina. Emociones. Informate más
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