«Las autoridades económicas deberían deflacionar su autoestima y ubicar sus logros en el contexto de la situación internacional», indicó ayer, a título personal, Roberto Zorgno, director ejecutivo de JP Morgan. «El consumo y la inversión vuelan porque hay una coyuntura mundial más que favorable», agregó.
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El economista, graduado de la Universidad de Chicago, se refirió a la Argentina al concluir su exposición en el CEMA sobre la economía mundial y las tendencias en administración de carteras globales. «El 2007 puede ser el año del yen», indicó.
La política monetaria más restrictiva en Estados Unidos no ocasionó caídas en el consumo, ya que la baja en los mercados inmobiliarios tuvo limitado impacto en la riqueza de los hogares y la caída del petróleo dio más oxígeno. La actividad en el cuarto trimestre recuperaría niveles de más de 3%.
Para el año entrante prevemos una desaceleración, pero no una recesión. La tasa en Estados Unidos, si no hay shocks exógenos, va a quedar en 5,25% por más tiempo de lo que se espera.
El caso del yen es apasionante. En los últimos tres años, se esperó siempre una apreciación, por las mejores tasas de crecimiento y por la inflación más alta que haría que el Banco de Japón suba las tasas. Este año hubo una nueva decepción. Pero el año que viene puede ser el año del yen.
En las finanzas internacionales, la Argentina prácticamente no existe. Medida en proporción al mundo, es inmensamente pequeña. Tendríamos que hacer las cosas más predecibles en el país.