Aun con la agachada del viernes, cuando el Dow retrocedió 0,88% quedando en 9.503,34 puntos, el saldo de la primera semana de setiembre fue positivo. Contabilizamos, entonces, cinco semanas consecutivas en laza para las Blue Chips (cuatro para el NASDAQ) que se suman a la ristra de seis meses seguidos en que las acciones terminan del lado ganador. Si esto no es un verdadero "rally", ¿qué lo es? Tal vez, lo más importante de la última rueda es que, incluso, podríamos definirla de "positiva", porque el anuncio de que se perdió en el último mes el triple de empleos que lo que esperaba hasta el más pesimista de los analistas sólo puede definirse de "pésimo". Algunos hablaron de que la decisión de Intel de incrementar marginalmente sus proyecciones de ventas para este trimestre fue el factor "mágico" que evitó que las cosas fueran peores. Pero la verdad es que ésta es la misma empresa que apenas un par de semanas atrás advertía que todo lo bueno de estos tiempos luce como "pasajero"; así que, como parece sugerir 0,64% que retrocedió el S&P 500, la "resistencia" abarcó mucho más que un solo sector. Puede parecer algo inconsistente que con cinco meses de incremento constante de la tasa de desempleo los norteamericanos estén "comprando" acciones. Pero rara vez las relaciones "causa-efecto" son lineales o directas en el mercado financiero. No olvidemos de que, mientras en enero de 1991 la gestión del presidente Bush (padre) gozaba de una popularidad superior a 90%, para junio del año siguiente había caído a un tercio de ese valor, cuando de manera casi explosiva los norteamericanos se dieron cuenta de que no "estaban bien" económicamente.
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