España cubrió sus necesidades de financiamiento del 2011 con su última subasta de bonos del año, al colocar 6.000 millones de euros en papeles a mediano y largo plazo, casi el doble de lo previsto, en un clima relativamente estable del mercado de deuda.
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El Tesoro captó 6.000 millones de euros, el doble de su meta, aprovechando una menor presión de los mercados, en subastas a 4 años y a 9 y 10 años con intereses en baja en el primer caso y en alza en los otros dos.
La tasa ofrecida por el bono a 4 años fue de 4,023% (frente a 5,276% en la última operación similar). El de las obligaciones con vencimiento en 2020 fue de 5,201% (frente a 5,006%) y el de 2021 llegó a 5,545% (frente a 5,433%).
La demanda total alcanzó los 11.234 millones de euros cuando el objetivo inicial era captar de 2.500 a 3.500 millones de euros. Esto provocó que el Tesoro pagara más de dos puntos porcentuales menos en la emisión a cinco años que Italia esta semana.
Pero aunque también pagó rendimientos mucho menores para vender dos bonos a 10 años que en una emisión similar el mes pasado, las tasas aún estuvieron cerca de sus máximos de la zona euro en medio de las dudas sobre la capacidad de los líderes del bloque para hallar una solución duradera a la crisis de deuda.
"El Tesoro ha vuelto a colocar importe por encima del objetivo máximo con fuertes peticiones y por debajo de los rendimientos del mercado. Es un resultado sorprendentemente positivo, considerando el momento de volatilidad en los mercados", dijo un analista.
España enfrenta vencimientos de deuda de mediano y largo plazo por casi 50.000 millones de euros en el 2012, aunque también debe financiar un déficit público de cerca del 5 por ciento del Producto Interno Bruto.
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