La leve aceleración del crecimiento de abril a junio pasados obedece a un mejor comportamiento de la demanda externa y al mantenimiento de una vigorosa demanda interna (+3,3% en un año), agrega el comunicado.
El consumo de los hogares se mostró también más dinámico, con una progresión del 3,1% interanual frente a un 3% en el primer trimestre, mientras que los gastos de la administración aumentaron un 3,6% interanual frente a un 3,9%.
La aceleración del crecimiento de la formación bruta de capital fijo fue mayor, con un alza del 3,4% en el segundo trimestre interanual frente a un 3,1% en el primero, gracias a las inversiones en el sector de la construcción, como consecuencia de un boom inmobiliario, que creció un 3,8% de abril a junio frente a un 3,4% en el primer trimestre.
Las inversiones en bienes de equipo se incrementaron en un 3,1% interanual contra un 2,9% en el trimestre anterior.
El segunto trimestre también muestra un mantenimiento de la reactivación del comercio exterior con un aumento de las exportaciones del 7,7% interanual frente a un 5% en el primer trimestre y de las importaciones del 10,1% contra un 8,1%.
El crecimiento del empleo fue "moderado" con la creación de 274.000 puestos de trabajo netos respecto al segundo trimestre de 2002, subraya el comunicado.
A principios de agosto, el gobierno español había revisado a la baja su previsión de crecimiento del PIB en 2003 a 2,3%, contra una previsión inicial de 3%.
De todos modos, esta previsión continúa siendo una de las más elevadas de la zona euro.
Este buena marcha marcha de la economía española, a pesar de la depresión económica en la zona euro, constrasta con la situación en países como Alemania, la locomotora económica de Europa, Italia u Holanda, que se encuentran ya en recesión y de la contracción peor de lo previsto del crecimiento en Francia en el segundo trimestre (-0,3%).
El ejecutivo español mantiene su previsión de crecimiento de la actividad económica en 3% para 2004.
El ministro de Economía, Rodrigo Rato, había justificado la revisión a la baja para 2003 "esencialmente por la evolución del comercio mundial", afectado por la guerra en Irak, la crisis petrolera y el retroceso de los mercados bursátiles, lo que provocó un retraso en la reactivación económica.
En 2002, el PIB español había progresado un 2% interanual.
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