Ricardo Branda no pudo despedirse formalmente del directorio del Banco Central, debido a que la reunión prevista para ayer a la tarde fue suspendida a último momento y pasó para la semana próxima. El vicepresidente segundo de la entidad se quedó con las ganas de un discurso de despedida en el que tenía preparadas críticas para la política que está llevando adelante el BCRA: « Estamos al borde de la indisciplina monetaria», disparó en un encuentro informal con un grupo de directores ayer por la mañana.
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Las reuniones de directorio del Central se realizan los jueves a la mañana. Pero un viaje a Chile del presidente de la institución, Martín Redrado, había generado un adelantamiento de la agenda. Sin embargo, a último momento se decidió levantar el encuentro que prometía polémica. «No fue por nada especial, simplemente no había temas relevantes para tratar», aseguraron fuentes cercanas a Redrado. Algunos especulaban ayer en los pasillos de Reconquista 266 que el motivo fue evitar el discurso final de Branda. El martes, la comisión bicameral del Congreso había decidido en voto dividido recomendar el apartamiento de Branda del cargo, y es inminente la firma del decreto de Néstor Kirchner ordenando su remoción, por lo cual ya no podría participar de la reunión de directorio el jueves de la semana próxima.
El formoseño dejó en claroque está en contra de la política del gobierno de mantener un dólar alto. «Hay que terminar con este proceso inflacionario generado por un tipo de cambio elevado. Es necesario dejar caer al dólar», aseguró en lo que seguramente será su última participación en el «board» del BCRA. Luego explicaría que su silencio sobre este tema tuvo como objetivo hasta ahora acompañar la política oficial «y no generar más ruido».
Fue tras el encuentro que los principales directores de la institución mantuvieron con Daniel Glaser, subsecretario adjunto del Tesoro.
Sin embargo, las críticas no fueron dirigidas al titular del BCRA, Martín Redrado, sino al Palacio de Hacienda: «Nos dejaron en el Central casi sin herramientas de absorción de dinero, obligando a bajar las tasas de interés y sin posibilidad de emitir Lebac indexadas». Además, durante todo el día se quejó públicamente del « avasallamiento» del Poder Ejecutivo sobre la autonomía del BCRA.
Además aprovechó toda la jornada para dos cuestiones: atender a la prensa y embalar las pertenencias que tenía en su amplio despacho ubicado en el primer piso. Se trata, en realidad, de la oficina más personalizada de las que ocupan los directores del Central, generalmente frías, con pocas referencias a sus usuarios y abarrotadas de papeles.
• Fotos y afiches
Entre los elementos que se llevó Branda se encuentran fotos que cosechó durante su ahora sospechado paso por el Senado. Sin duda la más llamativa es una en la que aparece con el ex presidente Carlos Menem de un lado y George Bush (padre) del otro, en uno de los viajes de este último por la Argentina en los '90. También consiguió fotografiarse con otros importantes hombres de la política internacional, documentos que ayer fueron descolgados: el ex presidente estadounidense Bill Clinton, el sudafricano Nelson Mandela y el emperador de Japón, entre otros. Infaltable la foto con Juan Domingo Perón y afiches inéditos de las campañas electorales del peronismo en los '40.
Pero las pertenencias de Branda no terminan ahí: más de cien monedas de colección argentinas (de la época peronista y también más recientes, acuñadas por el BCRA) y armas que estaban discretamente expuestas quedaron embaladas en cajas que fueron enviadas a su domicilio particular. «Los que me tienen que esperar que al menos se entretengan un rato», solía explicar el vicepresidente segundo de la institución.
Aunque el formoseño mantuvo la calma exterior durante los días en que duró el proceso que culminará con su destitución, se mostró especialmente dolido con la actuación del senador Jorge Capitanich, chaqueño y que participó en la privatización del Banco Formosa al Banco Patricios (actuación por la cual se le abrió un proceso judicial). «Qué quieren, es obediencia debida», aseguró haciendo referencia a la presión que llegó desde la Casa Rosada.
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