La Paz (Reuters) - El gobierno de Bolivia dijo ayer que exigirá a la compañía suiza Glencore International una indemnización por haber explotado ilegalmente el complejo de fundiciones de estaño y antimonio de Vinto, que fue nacionalizado la semana pasada.
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Glencore había dicho el martes que lo que esperaba en realidad era que Bolivia le pague una compensación por las fundiciones.
Al ser consultado al respecto, el portavoz oficial, Alex Contreras, replicó que «el Estado boliviano también ha de exigir a la empresa Glencore que lo indemnice, ésa es la posición de nosotros».
En declaraciones a periodistas, agregó que el gobierno del presidente, Evo Morales, tiene ya «todo preparado para enfrentar si se quiere una arbitraje internacional», en defensa de la nacionalización del complejo metalúrgico que había sido privatizado hace siete años y que estaba en manos de Glencore desde 2005.
El portavoz aseguró que el gobierno boliviano tomó la decisión de recuperar el control de Vinto -medida anticipada por Morales hace más de tres mesesdespués de un «análisis detallado» del proceso de privatización de las fundiciones estatales.
Vinto fue transferido por el Estado a Allied Deals, firma con sede en Inglaterra, a principios de 2000 por u$s 14,7 millones, una décima parte de su valor según el gobierno de Morales.
Tras un complicado proceso por la quiebra de Allied Deals, el complejo metalúrgico quedó en manos de la empresa boliviana Comsur, del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, que lo vendió a fines de 2004 a Glencore.
«No tememos a un posible juicio internacional, si se recurre al arbitraje internacional el gobierno nacional está dispuesto a afrontarlo», dijo Contreras.
Pero insistió en mandar un mensaje a la empresa: «También nosotros tenemos el derecho de exigirle una indemnización (...) por todo lo que ha significado el proceso de privatización y capitalización».
El martes en la noche, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, mencionó la idea de pedir «cuentas» a Glencore por supuestos daños económicos infringidos al Estado boliviano.
«Le decimos a la Glencore de manera enfática que más bien se prepare para rendirle cuentas al país de la forma cómo se ha hecho esa transacción empresarial», dijo.
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