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15 de noviembre 2006 - 00:00

Extienden por más tiempo la veda para construir

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Jorge Telerman
Comenzó ayer a regir la suspensión de permisos para construcciones en seis barrios de la Ciudad de Buenos Aires, que se extenderá hasta mediados de febrero del año que viene. Sólo en una acelerada carrera con sesiones extraordinarias, podrían estar sancionadas para entonces las normas que modifican las condiciones de construcción en los barrios afectados por el decreto de Jorge Telerman. Ayer, los asesores de la Comisión de Planeamiento Urbano avanzaron en cómo cambiarán las normaspara Palermo y Coghlan, pero recién los legisladores se reunirán el 28 de noviembre próximo para seguir sobre el tema. Por otra parte, se creará una comisión especial para tratar específicamente las modificaciones para el barrio de Caballito.

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El Gobierno porteño publicó ayer en el Boletín Oficial el decreto que dispone la suspensión del otorgamiento de permisos para obras de más de 13,5 metros de altura en Villa Pueyrredón, Villa Urquiza, Caballito, Palermo, Núñez y Coghlan.

La medida se extenderá por 90 días, mientras los legisladores porteños comenzaron a debatir la modificación del Código de Planeamiento Urbano. Los asesores de la comisión del área, que preside el macrista Alvaro González, tomaron varias propuestas que se presentaron para el barrio de Palermo y para Coghlan.

  • Rezonificación

  • En principio, se rezonificaría todo el distrito U20, la zona de Palermo que abarca el perímetro delimitado por las avenidas Juan B. Justo, Córdoba y Santa Fe. Se preservarían las zonas de casas bajas, dejando, como actualmente sucede, la elevación de torres sobre las avenidas, donde incluso podría limitarse la altura de las edificaciones. Por otra parte, en Palermo, además de ser uno de los barrios favoritos para la inversión inmobiliaria este año, se viene desarrollando un interesante polo de gastronomía que los legisladores preservarían de edificaciones en altura.

    En Coghlan se busca una modificación del Código de Planeamiento para quitarle densidad a una zona del barrio acotando la altura de las nuevas construcciones y preservando su diseño de casas bajas.

    Por otra parte, se aprobaría un proyecto de González, que impone que antes del otorgamiento de permisos de obra se requiera un certificado emitido por los prestadores de servicios públicos que establezca si podrán abastecer sin problemas las obras que se van a desarrollar.

  • Doble lectura

    Pero este tipo de leyes, en la Ciudad de Buenos Aires, requiere el mecanismo de doble lectura. Eso significa que primero se aprueba en el recinto, en primera lectura y luego se convoca a una audiencia pública donde los vecinos dan su opinión a través de organizaciones no gubernamentales. De ésta participan también las cámaras que agrupan a constructores y desarrolladores que ofrecerán resistencia. Recién después de la audiencia, cuya convocatoria requiere un plazo mínimo de 30 días, vuelve la norma al recinto para su aprobación definitiva.

    Si los legisladores porteños aprobaran las rezonificaciones en curso y llegaran a encontrar cómo solucionar el tema de la invasión de torres en Caballito, y además aprobaran esas normas antes de fin de año, recién en las ordinarias de marzo se llegaría a la sanción en doble lectura. A menos que Telerman convocara a sesiones extraordinarias para votar las normas, lo que es otra posibilidad. De otra manera, el jefe de Gobierno se vería obligado a prolongar la medida que comenzó a regir ayer y que desató la polémica en el sector de la construcción (ver vinculada).
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