La venta de las operaciones de Falabella y su consecuente salida del país, se transformó en una saga centrada principalmente en Sodimac, su área de negocios dedicada a la venta de materiales para la construcción y equipamiento del hogar.
La venta de las operaciones de Falabella y su consecuente salida del país, se transformó en una saga centrada principalmente en Sodimac, su área de negocios dedicada a la venta de materiales para la construcción y equipamiento del hogar.
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En el cierre del plazo para la presentación de propuestas, hubo sólo dos interesados que hicieron llegar la documentación requerida. Pero lo hicieron bajo la intención de quedarse con las operaciones de Sodimac y desestimaron la chance de mantener abiertas las tiendas departamentales que fueron el corazón de los negocios de Falabella desde su fundación en Chile. Así los últimos locales que sobreviven en el microcentro (sobre la calle Florida) y en Unicenter, van camino a su desaparición.
Sólo quedaron en carrera dos fondos de inversión: InverLat y Cono Sur Investments.
El primero es dueño de marcas de consumo masivo como alfajores Havanna. Y estuvo interesado por comprar la operación de WalMart que finalmente pasó al grupo De Narváez. Su cabeza visible es el exdirectivo local de Citibank Guillermo Stanley, acompañado por sus socios Carlos Giovanelli y Damián Pozzoli.
El segundo fondo es Cono Sur Investments, que está liderado por José Manuel Ortiz Masllorens, quien tiene como antecedente en el sector haber participado en The Exxel Group, un fondo pionero en el país, fundado por Juan Navarro, otro ex Citibank.
Bercomat, el grupo de la familia Bercovich, finalmente no se presentó pese a que muchos lo veían como el candidato puesto para quedarse con Sodimac, ya que lleva 60 años en la venta de productos para la construcción, tiene una cadena de más de 30 locales distribuidos en Capital Federal, el GBA, Formosa, Chaco, Corrientes, Misiones y Entre Ríos y cuenta con más de 800 empleados que conocen el rubro.
Desde que se lanzó el proceso de búsqueda de un comprador para Falabella, en septiembre del año pasado, ha corrido mucha agua bajo el puente. Lo que comenzó siendo un negocio atractivo para media docena de grupos interesados, fue perdiendo interés a medida que los dueños chilenos fueron modificando las condiciones para los candidatos.
Lo que en un principio se presentó como una oferta de unidades de negocios separadas, luego cambió por decisión de la familia Solari, controlante del grupo. Así fue que sólo CMR, la tarjeta de compra y crédito de Falabella, seguiría camino por separado, ya que pasaría a manos de Banco Supervielle, con toda su cartera de clientes.
En cambio, quien se quede con Sodimac también deberá hacerse cargo de terminar de liquidar la parte residual de las tiendas Falabella y cerrar el centro de distribución donde trabajan casi 300 personas, en su mayoría afiliados del Sindicato de Camioneros.
A esto se suma la intransigencia de los dueños chilenos de permitir el uso de la marca Falabella, ni siquiera para un período de transición, algo que tampoco cayó bien entre los potenciales compradores de la empresas
El grupo esta próximo a presentar sus resultados del cierre del año 2020 que mostrarían un mercado en recuperación gradual, con una marcada tendencia al aumento de las ventas a través de los canales online.
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