6 de febrero 2001 - 00:00

Falta un blindaje contra políticos poco capacitados

A casi tres meses del momento más delicado de su administración, el gobierno sigue en su «desesperada» postura de querer ponerse al frente de los acontecimientos. Quiere convencer de que ha habido un giro de 180 grados respecto a su primer año de gobierno, que ahora hay liderazgo y que esto termina traduciéndose en hechos ejecutivos que antes no había.

Cotidianamente se percibe además un apoyo mediático inusual que todavía es más deseo que realidad, por lo que no podrá argumentarse en el futuro la falta de comunicación. Hoy hay un exceso innecesario e inútil.

La verdad es que lo que ha sido muy potente para dar vuelta los sentimientos, hasta ahora muy localizados en lo financiero, ha sido el «bombaje» extraordinariamente complementado por el «Loto» de la baja de la tasa de interés en EE.UU. Esto muestra dos cosas de cara al futuro: La Argentina va a necesitar en serio por un tiempo un blindaje con todas las letras de su deuda pública, la segunda lección es que sin el mundo a favor los escenarios económicos son mucho más complicados.

La performance del «bombaje» estuvo a la altura de las circunstancias, más incluso de lo que los más optimistas suponíamos: barrió de un plumazo más de 300 puntos básicos de riesgopaís. El riesgo la de Argentina es hoy inferior aún al previo a la crisis de octubre-noviembre donde a niveles del orden de los 680-700 puntos la economía estaba estancada en un «disco rayado» del cual no iba ni para adelante ni para atrás. La frutilla la puso Greenspan que, si bien todavía no se sabe hasta dónde puede llegar, merced a la baja de la tasa de interés (del orden de los 100 puntos) hace que el «costo de capital» para la Argentina se acerque a un valor que sólo se percibió en marzo-abril 2000, donde de no ser por el gran susto que le pegaron a la gente con la herencia recibida, la economía estaba claramente para salir.

Desafío

Esto significa que de a poco, el modelito riesgopaís crecimiento económico está entrando en órbita. Y es un gran desafío percibir si estaba «vivito y coleando» esperando su oportunidad, o decididamente hay otras cosas locales e internacionales que habrá que seguir investigando en este país tan «místico» en materia de crecimiento económico.

Paradójicamente, si todo anda bien y la economía vuelve a crecer hasta que ir decididamente a dos blindajes adicionales a los que ya la Argentina tiene: a la moneda y al sector bancario habrá que agregarle un blindaje en serio de la deuda pública y un blindaje institucional. Si este retroceso cualitativo en el financiamiento fiscal-externo de la Argentina de la mano de las muletas del FMI, que empeora seriamente el perfil de la deuda pública, tuvo este parcial resultado espectacular, un blindaje en serio, en lugar del bombaje, a duration y costos razonables se convertiría en un puntal para eliminar la volatilidad macroeconómica que la Argentina no ha podido sacarse de encima en la última década, cada vez que amenaza un «credit-crunch».

El blindaje institucional debe pensarse para eliminar cualquier chance de que políticos y economistas incapacitados o ineficientes puedan seguir pegando bandazos en materia de políticas públicas que pongan en jaque a todo un país. Dicho en otras palabras, habrá que buscar los mecanismos institucionales que puedan seguir acotando los grados de libertad que un puñado de personas, políticos, economistas o de otras disciplinas, con independencia de la ideología, puedan derrumbar o al menos ser sospechados de querer hacerlo, de un día para otro, los ladrillos que anteriormente se hayan puesto.

Este último punto no es tema fácil. Un camino posible será un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos. El monetario, sin crisis previa, lamentablemente se ha politizado demasiado.



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